Estuvieron con Damián Córdoba y La Mona Jiménez, sus ídolos en el género que los enloquece

Ramón Dario Wanchope Ábila nació en Córdoba, jugó en Instituto de esa ciudad, pasó por Brasil y hoy es una de las figuras de Boca Juniors.

Todo el mundo sabe que, como buen nacido en “Córdoba Capital”, como llaman los lugareños a su ciudad (y lo dejó grabado Rodrigo Bueno en una de sus canciones), Wanchope es fanático del cuarteto.

Y, sobre todo, es fanático de Carlitos “La Mona” Jiménez, el máximo artista del cuarteto.

Carlos Tévez, bonaerense de Ciudadela, que surgió en Boca, recorrió el mundo, ganó títulos en todos lados, volvió a Boca y sumó otras estrellas, también es un fanático del cuarteto. Aunque él comparte esa pasión con los distintos géneros de la cumbia.  

Tévez es del barrio Ejército de Los Andes, un complejo habitacional humilde conocido popularmente por su apodo: Fuerte Apache. Un lugar que, como todo el Gran Buenos Aires (el anillo suburbano que rodea a la Capital Federal argentina) está habitado por migrantes de todas las provincias argentinas. Por eso allí se escuchan todos los ritmos populares. Y allí Tévez aprendió a amar los distintos tipos de música.

La pasión por los ritmos populares unió a Wanchope y Carlitos, que son inseparables en las prácticas de Boca. Y suelen compartir salidas. Como la de los últimos días y aprovechando el descanso en el club. Estuvieron juntos en Córdoba y aprovecharon para visitar primero a Damián Córdoba, una de las estrellas del cuarteto, que incluso los tuvo en el escenario durante su show y los presentó en un tramo del recital, para delirio de los presentes.

Al otro día, Wanchope y Tévez también visitaron a Carlitos Jiménez, que es amigo personal de ambos. El futbolista cordobés no se perdía un baile de su ídolo cuando todavía no había llegado a la primera división. Y Tévez fue muchas veces a los recitales de La Mona en Córdoba y también cuando se presenta en Buenos Aires.

Fue un fin de semana bien cuartetero para las dos estrellas del fútbol argentino.