En varias notas con MDT, Juan Zapana recordó sus inicios con la música, en su Jujuy natal, los duros inicios, el viaje a Buenos Aires para buscar el futuro, los comienzos de la movida tropical y los bailes emblemáticos.
En la última nota habló de eso y también de futuro. Llevaba bastante tiempo luchando con distintas dolencias, pero nadie estaba muy al tanto, salvo su familia, simplemente porque él se lo reservaba.
Este es el texto completo de la última entrevista con nuestra revista:
Juan Zapana está orgulloso por todo lo conseguido en la música. El 22 de noviembre, el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos, el Grupo Sombras cumplirá 40 años.
-Ese día es nuestro aniversario y esa es la cantidad de años que lleva el grupo. No hace mucho hubo dos festejos, supuestamente de Sombras, y se habló de 35 años en uno y de 38 en otro. Nada que ver. Son 40 años. Y vamos por más…
Sonríe, simplemente, Juan Zapana cuando concluye con su aclaración.
Prefiere no nombrar a nadie cuando hace historia, para no herir susceptibilidades por un lado y para no “agrandar” a otros. Una y otra vez señala que el Grupo Sombras sigue trabajando muy bien en todo el país y también en otros del continente, ahora con dos de sus hijos en la formación y con un cantante (Yonatán Caceres) que interpreta cabalmente la rica trayectoria de la banda.
Marcelo Zapana es percusionista, segunda voz y responsable general del grupo (agenda y producción); Claudio es el segundo tecladista y una de las bases musicales de la banda y Juan, el otro hijo del creador de Sombras, es ingeniero de sonido y tiene que ver con todo lo relacionado con esa área en la banda. Por momentos pareciera que este aporte de la familia a la formación es lo que más enorgullece a Juan Zapana de todo lo que conquistó en la música.
-¿Qué le vas a agradecer a Santa Cecilia este 22 de noviembre?
-Que me haya permitido disfrutar de este aniversario. Pasaron cuatro décadas haciendo música. La música que llevo en mis venas, que es la cumbia. Han pasado por mi grupo grandes cantantes y excelentes músicos. He conocido países y toda mi Argentina. Jamás pensé que mi música pasaría las fronteras. Le soy muy agradecido a Dios, por sobre todas las cosas, y a mi familia por apoyarme siempre. También quiero agradecer el cariño del público en nuestros recitales en vivo y por las redes sociales. El grupo actualmente está muy bien. Me acompañan hace 15 años Marcelo, Yonatán y Claudio, que son los referentes del grupo. La sangre joven. Son chicos muy simpáticos que captan la atención del público femenino. Yo solo miro, jaja.
-Te debe pasar en todas las notas. Es inevitable volver una y otra vez a los inicios del grupo. Seguramente, también en tu memoria.
-Sí, jaja. Uno no se olvida de los inicios, sobre todo cuando son como el nuestro, bien desde abajo. Debe ser porque uno anda a las corridas, sin medios, pero con unos sueños enormes. Me acuerdo que éramos grupo soporte de otros más conocidos. Tocábamos muchas horas y hacíamos toda clase de música: cumbia, rock, baladas y ¡hasta tarantelas!, en cumpleaños, casamientos, bautismos, aniversarios de clubes, todo lo que apareciera…Lo importante para nosotros era tocar. No era tanto por la plata, aunque si llegaba, mucho mejor.
-¿Cuándo fue el salto? ¿Te acordás del año?
-¡Cómo no! Fue en 1988, cuando un sello discográfico nos invitó a grabar nuestro primer disco, “A todo baile”. Y de ese material surgió nuestro primer éxito: “La mala gata”.
-Nada menos. Seguramente fue un cambio total para ustedes.
-Fue algo muy lindo. Pasamos a ser un grupo conocido y nuestros temas sonaban en las radios. Una alegría inmensa.
-Sí, pero en pleno éxito, el grupo se separó.
-Tuvimos algunas diferencias y algunos de los músicos decidieron formar su propia banda. Fue todo de común acuerdo, sin peleas.
-Lo recordás tranquilo, pero seguramente fue duro porque se fue la mitad del grupo. Habrás pensado: a empezar otra vez.
-Un volver a empezar, es verdad. Tuve que buscar nuevo cantante y músicos para la banda. Fue difícil, pero no imposible. Las pruebas están a la vista, ¿no? Yo siempre digo que en casos como esos es cuando se nota la importancia de la familia.
-También cambiaste de sello discográfico.
-Sí, porque vi que no tenía el apoyo necesario. No me fue mal. A veces las cosas pasan por algo. El nuevo disco, “Dulce amor”, fue Disco de oro, tuvo muy buenas ventas.
-Sin embargo, al poco tiempo tuviste que saliste otra vez a buscar un cantante. Aunque ese cambio, con el tiempo, marcaría un momento no sólo de tu vida, me imagino, sino también de la movida tropical.
-Fue una lástima todo lo que pasó, porque veníamos muy bien, la gente nos seguía, teníamos trabajo, era una buena etapa. Y otra vez hubo que parar, pasé mucho tiempo buscando a un nuevo vocalista…Como dije antes: nunca perdí la fe. Por algo pasan las cosas. Creo firmemente en eso. Y la vida me demostró que es así. Cuando arrancó esa nueva etapa me sentía muy optimista, pero jamás imaginé que llegaríamos a tanto. Conseguimos cosas muy lindas. Fuimos el primer grupo de cumbia en pisar el Teatro Gran Rex, el disco “Boquita de caramelo” consiguió el Disco séxtuple de platino. Fue impresionante esa época. Lo tengo todo filmado y, además, hay momentos que cruzan por mi mente como si fuera una película.
Marcelo, su hijo, que lo llama Juan como todo el mundo, comenta que su padre nunca fue de quedarse en la historia y que no suele hablar mucho del pasado sino todo el tiempo del presente.
-Siempre está proyectando –agrega-. A veces le decimos que pare un poco, que podría no viajar tanto, pero no quiere saber nada.
-Me gusta lo que hago –señala Juan Zapana-, y ahora ya no viajamos tanto por tierra como antes, ja. Por suerte, andamos mucho arriba de los aviones.
-Sombras no sólo es historia. También es presente y futuro- añade Marcelo.
-Gracias a Dios tenemos mucho trabajo –interviene Juan-. A pesar que el país está mal para todos, tenemos giras por el interior del país y también nos reconocen mucho en el exterior. Acá perdimos terreno porque viajamos mucho. Sin embargo, lo estamos recuperando. Pero lo mejor lo recibimos en el exterior, esa es la verdad.
-Vienen de una gira de casi tres meses por Bolivia y Perú.
-Sí, muy linda –contesta Marcelo, encargado de la agenda del grupo-. Ahora estamos acá, pero a partir del 14 de noviembre iniciamos otra gira hasta mediados de diciembre, volvemos a pasar la Navidad con la familia y el 2019 lo recibiremos en Bolivia. Enero y febrero lo pasaremos entre ese país y Perú, donde el Grupo Sombras es muy reconocido, al punto que hay cantantes que pasaron por la banda que acá hacen sus temas, pero cuando van a Bolivia tienen que cantar los que hicieron con Sombras porque es lo que les piden.
-En tu caso, debe ser difícil ser músico y a la vez representante y manager.
-Sí, muy cansador, pero todo se me pasa cuando las cosas salen bien y el público y los empresarios quedan conforme con la banda.
-¿Se viene un nuevo disco?
(Juan)-La idea está, pero las giras no nos permiten avanzar con la grabación. Proyectamos que el nuevo material salga con un video clip, para que nuestro público también lo aprecie.
-¿Qué preparan para el 22 de noviembre, el aniversario por los 40 años?
(Marcelo)- Juan quiere algo íntimo, con los integrantes actuales. Además, como estamos a las corridas con el trabajo, no hay tiempo para preparar algo lindo. Seguramente el año que viene tendremos una fiesta junto a los seguidores y allí estarán invitados MDT, por supuesto, y gente a la que queremos agradecer: a los hermanos Pablo y Adrián Serantoni, a Walter Argañaraz y a todo SER TV por el apoyo de tantos años; a nuestras familias, al representante Osvaldo Sánchez, a Sandra Bosak por ser un amor con nosotros, a todos los empresarios y programadores que siguen confiando en el auténtico Grupo Sombras, a todo nuestro staff de trabajo por estar siempre ahí…
(Juan)- Y, particularmente, quiero agradecer infinitamente a nuestros seguidores que están esparcidos por todo el mundo. Desde distintos lugares se comunican con nosotros, gracias a las redes sociales, y nos preguntan cuándo visitaremos sus países. Les contesto que pronto, paciencia, ya iremos.
Y, finalmente, un agradecimiento especial a Santa Cecilia que nos protegió como músicos y a Dios por habernos permitido llevar nuestra música al mundo.

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