AUNQUE OPTIMISTA POR NATURALEZA, EL MÚSICO SE LAMENTA POR LO QUE VIVE EL MUNDO A RAÍZ DE LA PANDEMIA

Sergio Aranda, ex Ráfaga y La Otra Dimensión (que los tuvieron como fundador)  es hoy el cantante de “Lo mejor del cuarteto”.

La pandemia por el Covid-19 lo encontró en plena etapa de crecimiento de ésta nueva banda que fundó.

Como todos, coincide que la pandemia afecta muchísimo al mundo de la música. Pero, optimista por naturaleza, quiere rescatar el lado positivo, que para él es haber recuperado momentos familiares.

-Durante 25 años estuve recorriendo el país y el mundo. Podía estar una mañana en Buenos Aires, a la tarde en Chaco y a la madrugada en Corrientes. O bien, de gira por varios meses. Por eso, hoy valoro estos momentos que vivo con mis seres queridos.

-¿Con quiénes estás pasando la cuarentena?

– Estoy con mi mujer, Jorgelina, con Nicolás, con Gonza, con Fiorella, pasando la cuarentena en familia, en Don Torcuato, que pertenece al partido de Tigre. Este momento me llamó a retroceder casilleros y hoy estoy estudiando con los chicos, mirando dibujitos y prestando atención a cosas a las que uno ya no estaba acostumbrado. Por mucho tiempo, me ocupaba durante el día de todo lo relacionado a un grupo y a la noche salía a tocar. Por eso estoy en varias asociaciones: de representante, de manager, de autores, entre otros. Y tengo muchos conocidos y amigos. Todo eso me ayuda en la continuidad de mi trabajo. Pero resultaba estresante y me alejó de mi familia. Hoy los estoy disfrutando. Sólo extraño a mis padres, a mi hermana y a mi único sobrino, a los que no veo. Pero hoy en día tenemos la bendición de la tecnología, que acorta las distancias. Ya habrá tiempo para los abrazos y los besos.

-Venías levantando con tu grupo. Esto te frenó.

-Sí, totalmente. Veníamos trabajando en muchas provincias, también en Buenos Aires, y se proyectaba un trabajo interesante durante el año; por ejemplo, en Bolivia. Yo soy una persona que arranca de cero cada año. No importa que tenga 25 años de trayectoria. Para mí, cada enero es el primero de una carrera. Y tenía todo preparado para el 2020: trajes nuevos, la banda bien aceitada, una agenda que se estaba haciendo gordita y muchos proyectos a desarrollar. Estuvo bien hasta fin de febrero y en marzo se paró todo.

-¿Para cuándo te estás preparando ahora?

-Para el 2021. Creo que todos los músicos coincidimos en eso: este año está perdido.  En lo que pienso es que estoy adelantado: tengo los temas nuevos, las fotos nuevas y no los pienso sacar hasta que no pase esto. Voy a hacer lo que está haciendo todo el mundo: alimentar su YouTube para tratar de generar algo por ese lado. Todo es medio raro. Esa es la verdad. Nadie sabe qué puede pasar, ni cuándo. Y las soluciones que se ven en otros lados, no las veo fáciles para nosotros.

-¿A qué te referís?

-¡Que no somos Estados Unidos, China, ni Europa! Estamos muy lejos de eso. Lo que estamos viendo es que proponen lugares abiertos, que la gente pase por una ducha de vapor, te van a poner una pulserita de color que te toma la temperatura y habrá cuadrados con 50 personas cada 30 metros. No estamos preparados para eso. Todo es medio raro. Esa es la realidad.

-Conocés los países más afectados. Fuiste muchas veces con Ráfaga y La Otra Dimensión.

-Por eso, todo lo que está viviendo el mundo me pega muy fuerte. Trabajé toda mi vida en Italia. Hicimos temporadas completas. Estuvimos cuatro meses viviendo en Bérgamo, el lugar donde más hubo coronavirus. Conozco esa ciudad y conozco Torino, Milán, Roma, Firenze… muy afectadas por la enfermedad. Lo mismo me pasa con Estados Unidos. De 51 estados, nosotros hicimos 32; y uno conoce las ciudades, pero también a la gente. A la tercera gira con él, el empresario pasa a ser amigo, conocés a su familia, te llama y lo llamas cada tanto. También eso es lo doloroso de todo esto. Y lo que les pasa a ellos te lleva a ver que se trata de una situación difícil, que hay que cuidarse. Después se verá con respecto al trabajo.