“ARRANCAMOS COMO SOÑADORES Y SEGUIMOS SIENDO SOÑADORES”. FUE EN FEBRERO 2017 (MDT 118) EN LOS 15 AÑOS DE SU BANDA

“Después de haber estado en Malagata, que no llegó a ser un año, y donde tuve mi debut como cantante profesional, por llamarlo de alguna forma, hubo un sentimiento que no pude evitar de no querer hacer más nada con la música. Estaba un poco enojado porque me quedé afuera del grupo sin tener ninguna culpa, era un problema de manejo entre el dueño de la banda y la compañía Leader Music, yo quedé parado en el medio y pasé de mi fin de semana con algunos bailes, más tele, a no tener nada. A mis 16 años eso me pegó bastante feo y tuve que reacomodar todo de vuelta. Yo había dejado el colegio para estar en Malagata. Fue un daño colateral el que sufrí aquella vez, pero después fueron retornando las ganas y comencé a ver la posibilidad de armar algo para mí. Me incliné por hacer mi banda con los chicos que están hoy y con quienes en nuestra adolescencia musical ya habíamos hecho cosas juntos”.

“Cuando arrancamos, como toda banda, fue con sueños, la música se nutre de sueños, el mundo del espectáculo es un gran negocio de crearte tus propias expectativas, así se empieza. Es como una lotería, como una apuesta que hacés y que te ilusionás que va a funcionar sin tener ninguna certeza, no es un negocio de vender un producto, como pueden ser cigarrillos o gaseosas, que tienen un costo, le ponés un valor de reventa y ya tenés una ganancia. El mundo del espectáculo se forja con esas expectativas que uno se hace de llegar a ser algo en la movida o en otro ámbito de la música, con el amor que uno tiene por eso… Pero el amor te puede llevar al éxito o al fracaso. Por más amor que uno tenga por lo que hace, obviamente va de la mano del trabajo que se realice, porque si no se trabaja día a día para concretar esos sueños te vas a quedar solamente en eso: en sueños”.

“La banda nuestra surgió en un momento en el que la música que se escuchaba era otra totalmente distinta a la que estábamos proyectando. Cuando nos pusimos en marcha con cumbia norteña hacíamos una gran apuesta. La mayoría de los grupos de aquel momento se limitaban en general a la tendencia que marcaban las bandas exitosas de ese tiempo. Nosotros salimos a romper un poco con todo eso, no salimos a imitar a nadie, salimos creyendo y poniéndole toda la fe a lo que estábamos proponiendo. Arrancamos como soñadores y seguimos siendo soñadores. Los músicos de ésta banda conocen nuestra historia desde la hora cero, cada uno se sacrificó y ayudó a moldear nuestro destino”.