UN HERMANO POETA, LA HERENCIA MUSICAL ESPAÑOLA, SU SALIDA DE RÁFAGA…

-De mi familia, el único que en su juventud fue músico fue mi papá. Era un bohemio que cantaba con sus amigos y los primos. Se juntaban en un bar y, para no pagar lo que consumían, llevaban la guitarra y entretenían a la gente- cuenta Rodrigo Tapari.

Y también recuerda con enorme cariño a su hermano mayor, ya fallecido.

-Nosotros somos 12 hermanos en total –señala-. Mi papá ya tenía tres antes de conocer a mi mamá. El mayor de todos,  Carlos, que era mi padrino también, era poeta, escribía y armaba unas cartas que cuando la abrías no sólo tenías la poesía sino que se elevaba una figura. Por ejemplo, hacía una poesía sobre el árbol. Había un árbol y cuando abrías una hoja parecía que el árbol crecía en forma tridimensional. En esa época esas cosas no existían y él lo hacía de su cabeza, de su ingenio. Aparte de eso, tocaba la guitarra, de oído como yo, autodidacta, y cantaba las canciones de Sui Géneris.  Fue el único músico de mis hermanos, de quien puedo decir que heredé el arte. De parte de mi mamá también la herencia musical es fuerte, porque tiene sangre española, de Andalucía, donde la mayoría son músicos. Tengo esa mezcla del gaucho, de que me gusta la cumbia, el rock y el pop argentino, pero a la vez soy un amante del flamenco, me vuelve loco, al punto que siempre estoy estudiando sobre ese ritmo.

Fui a España los 14 años que estuve con Ráfaga y como solista, ya dos veces. Y me vuelve loco todo del país. Me encanta pasear y conocer todo, sus lugares, su historia, sus costumbres.Tenía una gira para estos meses, pero con la pandemia tuvimos que suspenderla. Ya teníamos todos los pasajes. Íbamos 39 personas, porque llevaba a algunos de los músicos con sus familias. Viví tanto el extrañar a la familia, que propusimos con mi esposa sacrificar unos shows importantes que teníamos para pagarles a todos. Y lamentablemente no se pudo hacer.

-¿Para cuándo era?

-De principios de julio a casi los primeros días de setiembre. Es en el verano europeo, es donde vamos a las fiestas, a los  ayuntamientos. Posiblemente se reprograme para el año que viene. Teníamos vendidos 11 conciertos.

-¿A qué tipo de espectáculos?

– En España se trabaja de una manera distinta, más en Asturias. Le llaman prados. Se arman escenarios mega gigantes en campos. Son  shows para mucha gente. Nosotros somos parte de ese catálogo, por así decirle, de las fiestas de verano. La gente me conoce mucho ya de la época de Ráfaga, y ahora como solista. Se engancharon mucho con mis canciones nuevas, que están sonando muy fuerte allá. Está muy bueno porque se hace un solo show por día, con pruebas de sonido y mucha seriedad. Es como más relajado y el show dura entre dos horas y dos horas y media. La pasamos muy bien. Tanto mi esposa como yo ya conocemos, de tantos años que vamos. Es lindo poder mostrarles a nuestros músicos lo que se vive allá y también enseñarles. Este año no se pudo, pero si los dos años anteriores. Y el año pasado ya se manejaban solos. Está buenísimo poder compartir las experiencias vividas.

-¿Qué lugares hicieron en las giras anteriores y cuáles tenían previsto para esta que se suspendió?

-En la primera gira como solista en Europa hice España, Italia y Francia. En el siguiente, solo España. Y este año, con este productor, que es Richard, de la asturiana Chapó producciones, íbamos sólo a España, pero nos daba la libertad de hacer otros países. Lo que pasa que en Francia, Italia, Suecia, Suiza, Inglaterra y muchos lugares más, se trabaja para colectividades latinas. Él no maneja esa área, solamente para españoles. Los 11 conciertos eran en Galicia y Asturias. El año pasado también fuimos a Japón, en noviembre.

-Seguramente fue una gran experiencia.

-Sí, fue tremendo. Y nos trajimos el video clip de “Que ya no me llame”. Fue un regalo de Dios. Mucha gente me dice: “Qué linda estrategia que utilizaste para tu carrera”. Yo digo que fue obra de Dios, porque empecé mi etapa de solista con una mano atrás y otra adelante. Literal. Y Dios fue poniendo las personas correctas en el camino, fuimos avanzando poco a poco, vinieron las canciones que tenían que venir y fueron funcionando. Todos los videoclip que tengo fueron regalados por distintos productores y personas. Primero presenté dos videos liricos, porque no tenía presupuesto. Pero después hice el video de “Acá me tenés”, una canción grabada en España, que nos regaló una producción que se llama Contracorriente. Después de eso, Oshiro Entertainment nos regaló el video de “Que ya no me llame”, en Tokio, y en Jujuy, Javier, de Zona Norte producciones, me obsequió el videoclip de “Para qué sufrir”. Todo fue una bendición. Mucha gente dice, guau, tener un video en Japón, pero realmente todo fue regalado.

– Al dejar Ráfaga muchos pensaron que saldrías con una gran producción. No fue así. 

-Incluso, no tenía material cuando salí. Me acuerdo que tuve mis primeras reuniones con Pablo y Adrián Serantoni  para que fueran parte de esto a nivel difusión y me preguntaban qué íbamos a promocionar. Y yo no tenía material. Por eso te decía que empecé con una mano atrás y otra adelante. De cero. Pero, ojo, esa era la idea. Mucha gente me decía “te fuiste en el mejor momento, cuando tenían tanto trabajo con Ráfaga con la canción “La Cerveza”. Y yo les contestaba que quizás no era lo que a mí me llenaba y me hacía feliz. Y la idea mía también era empezar de cero y que mi carrera fuera totalmente mía, a nivel llenura de persona. Siempre cuento esto: nunca me fui de Ráfaga con la idea de tener más éxito o más dinero. Al contrario, me fui arriesgándome a dar un mensaje de vida porque la verdad que en mi vida personal no la estaba pasando bien. Muchas veces se ve que arriba del escenario una persona está brillando y quizás en su vida personal pasa todo lo contrario. Y la verdad es que me pasó eso. Decidí abrirme para empezar de cero conmigo mismo. Y siento que Dios hizo lo que quiso con mi carrera, porque yo se lo entregué todo a él. Y hoy vemos el resultado. Recuerdo que ensayamos solo tres días con mis músicos para hacer nuestro primer show, que fue el 31 de diciembre en Perú, y ni siquiera conocía a los chicos.

-¿Por qué el arranque se dio en Trujillos, Perú?

-Fue muy loco. Me despedía de Ráfaga el 23 de diciembre del 2017 y me acuerdo que Mauro Piñeyro me contó que me querían contratar. Lo llamaban a él porque no sabían cómo contactarme. Hablo con esa gente y les conté que no tenía show, no tenía músicos, ni canciones. Que todavía no había armado nada. Me querían igual. Fui con el repertorio de las canciones que había escrito para Ráfaga y algunos covers y ensayamos tres días con los chicos. Nos tiramos a la pileta. Llevé ensayado “Ya no me llames” y “Para qué sufrir”  y eso fue lo que se empezó divulgar y a pasar en las redes. Cuando miramos para atrás no lo podemos creer.

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Rodrigo, su hija Luciana y Rocco, el perrito que es el nuevo integrante de la familia.