LA VOZ INCONFUNDIBLE PARA EL CLÁSICO SONIDO DE LOS MIRLOS

Es peruano. Se crió en un barrio humilde de Lima, con padre cantante que le transmitió la pasión por la música. Cuenta que a los cinco años ya sorprendía en las fiestas infantiles y poco después comenzaba a participar en concursos de canto.
A los 11 se inició en una banda y ya no paró. Su fama llegó con Los Mirlos, una banda que lo trajo a La Argentina en la explosión de la música tropical en el país.
-Qué linda época era esa, ¡cómo trabajábamos!- cuenta el cantante Raúl Pastor, quien está por estos días en Buenos Aires junto a su banda. Con él, como siempre, suenan los sonidos de Los Mirlos del Perú.
En la Argentina es fin de semana largo, por la fecha del 12 de octubre (llegada de Colón a América), que se pasó al lunes 11 y por un feriado que se agregó al viernes 8 para incentivar los viajes turísticos.
Raúl Pastor tiene muchos shows programados para este fin de semana y el siguiente. También tiene una presentación en el programa Pasión de Sábado, que se verá este sábado 9 de octubre.
-Vinimos a trabajar por 15 días. El próximo domingo es el del Día de la Madre y tenemos una buena agenda de trabajo, que nos preparó BG Shows. Hace años que trabajo con el señor Beto Godoy y realmente nos llevamos muy bien. Es un gran profesional- dice Raúl Pastor sobre el joven representante.
-¿Es tu primer viaje a Buenos Aires desde el inicio de la pandemia?
-Exactamente. Comencé a trabajar hace muy poco, cuando empezaron a abrirse los locales. Ya estuve en Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy.
-¿Cómo pasaste la pandemia?
-¡Me contagié de Covid! Fue para la misma época en que se enfermó Darío, que luego murió, pobrecito.
-¿Cómo te trató la enfermedad?
-Muy mal. Pensé que también me iba para el otro lado. Pero, por suerte, todavía no llegó mi hora.
-¿Dónde estabas cuando te enfermaste?
-En San Salvador de Jujuy, donde vivo desde hace años.
-¿Te internaron?
-No. No quise ir a ningún hospital.Tengo una casa grande, con muchas habitaciones, y me fui bien al fondo, para no contagiar a nadie. Igualmente, mi esposa se enfermó también, pero lo de ella fue muy leve. Yo la pasé feo. Todo me agarró: alta temperatura, dolores de todo el cuerpo…no quería internarme porque allí morían mucho. Me aferré a nuestras costumbres. Me mandaban medicamentos naturales de Perú.
-¿Por la enfermedad, perdiste a muchos familiares, amigos o conocidos?
-Sí, a muchos. En Perú, a mucha gente; un tío, primos. También se fueron muchos músicos amigos. Una pena enorme.
-¿Tenés alguna dolencia que se pudo agravar con el Covid?
-Soy diabético. Esa era la mayor preocupación para mi familia. También tengo una enfermedad cancerígena en las cuerdas vocales. Yo hago todo lo que me indican los médicos, pero no me preocupo. Ya tengo 71 años. Viví una linda vida, soy muy feliz con lo que me tocó y sigo cantando. ¡Que sea lo que Dios quiera!
-Nada frena tus proyectos. Estás grabando un nuevo material.
-Sí, ya estuvimos avanzando en el estudio con todas las bases musicales. Sólo falta ponerle las voces. Será una antología de la cumbia peruana.
-¿Para vos, por qué la gente te sigue eligiendo; cuál es tu secreto?
-Ser auténtico. No pasa por si canto bien o mal. Eso me lo enseñó mi padre cuando yo era un niño y le demostré que quería seguir sus pasos y también ser un cantante. Él me tomó de los brazos un día y me dijo: “Tienes buena voz, pero no olvides nunca que para convencer a la gente debes demostrarle que cantas con sentimiento, que realmente estás sintiendo la letra de la canción no con la cabeza sino con el corazón”. Esas palabras no las olvidé nunca y pienso que la gente aprecia que yo sigo cantando con el corazón.