En 2012 le dijo a MDT que, aunque lo convocaran de otros ámbitos, seguiría trabajando igual en los bailes de siempre; lo extraordinario es que sigue en la misma postura aunque su éxito se multiplicó

Corría abril 2012. Pablo Lescano ya estaba en lo más alto de la movida tropical y habló para MDT 62.

En esa nota dijo cosas que hoy tienen una enorme actualidad porque el éxito siguió aumentando. Todos sabemos lo que es hoy en la música popular argentina.

Entonces ya había estado como invitado especial en el programa de Susana Giménez y ya era mimado por los referentes del rock.

Sobre esto último le preguntamos:

-¿Qué te dejó grabar con Andrés Calamaro y con Vicentico?  

-Son fenomenales – respondió- .En un día terminaron todo. De Andrés me sorprendieron muchas cosas, pero sobre todo las clases de voces que tiró. Hacía primera, segunda, tercio…Y todo con naturalidad. Después me preguntaba: ¿Cuál dejamos? Y no sabía qué contestar porque todas estaban buenas. Gabriel (Vicentico) también es re humilde. El me decía que si lo tenía que cagar a pedo, que lo hiciera. ¡Por favor! No tuve nada que decirle. ¡Si es un profesional de puta madre!

Otra pregunta que le hicimos fue sobre su continuidad de trabajo en los bailes de siempre. Y en su respuesta, Pablo fijó una posición. A la distancia, su respuesta genera nostalgia porque muchos de los bailes que mencionó ya no están.

-Muchos especulaban con que te pasarías al  mundo del rock y sin embargo se te nota feliz de seguir trabajando en todos los bailes populares de todo el país.

-Para nada. Yo toco en la bailanta, soy un músico de cumbia y no me olvido de mis orígenes. Puedo hacer alguna fiesta privada, también me siento cómodo en otros sitios adonde voy, pero lo que me da de comer y lo que me gratifica son los bailes a los que fui siempre y a los que espero seguir yendo. A mí me encanta tocar en Tropitango, Rescate, Tornado, Monumental, Jet Set, Mambo, Morena Estación Bailable, Rimbo, CCP, Kory, Diversión, Metrópolis y todos los otros a los que voy en Buenos Aires. Lo mismo los del interior del país. Fui a tocar en la última noche de Monumental, de Moreno,  y me dio mucha pena. Me daba melancolía porque es un lugar donde estuve muchísimas veces. Yo me crié en estos bailes y los tengo en el corazón.

Lo notable al releer esta declaración es que, siete años después, Pablo mantiene el mismo espíritu. Hoy toca en grandes festivales, lo convocan de todos lados y, sin embargo, en primer lugar está su agenda para los bailes del país que lo llevaron a tocar toda la vida.