Cuando arrancó con su empresa todo sonó quijotesco, delirante y le auguraron un pronto fracaso. Nada de eso pasó.

Hoy lo siguen señalando, pero ya no para criticarlo, sino como ejemplo.

Oscar Belondi dejó de ser hace mucho tiempo sólo el cantante de La Repandilla. Creció con Parulo Producciones, ahora convertida en Cooperativa de Trabajo, y tiene muchos proyectos para el 2017.

-¿Por qué es diferente lo que ustedes hacen?

-Yo no quiero entrar en polémicas ni tampoco pecar de soberbio. La diferencia de lo nuestro está en que nos distanciamos de cómo está estructurado el trabajo en la movida tropical. Somos como las ovejas negras, mal vistos, porque nos propusimos ser independientes, fuimos creciendo en lo musical gira tras gira, a partir de lo que íbamos aprendiendo de la música en cada provincia, de los estilos de cada sitio, para adaptarnos a cada lugar. Así está pensado, con todo preparado para patear al arco, si lo llevamos al lado futbolístico. Pero después también está la personalidad de cada uno de los pibes. En eso todos acompañan. Somos laburantes. Otros reclaman avión u hotel cinco estrellas. Nosotros no. Mientras tengamos una cama o un colchón, está todo bien. Lo importante es el trabajo.

*Leé la nota completa en la edición de papel.