TIENE HIJOS GRANDES EN LA BANDA Y PASA LA CUARENTENA CON LOS MÁS CHIQUITOS

Miguel Ángel D´Anibale, cantante de Amar Azul, contesta el teléfono en su casa de San Antonio de Areco. Uno se imagina el silencio de una ciudad tranquila ubicada a 113 kilómetros de la Capital Federal. Sin embargo, entre la conversación se filtran los gritos de chicos generando alboroto.

Ya van dos meses de cuarentena, una situación que alteró los nervios de mucha gente. Para él, además, se sumaron otras preocupaciones previas.

Se las contó a MDT en una larga charla.

– La verdad que nada fue fácil para mí este año –arranca-, ya que el 12 de enero comenzamos en Chile una gira muy importante, como de 40 shows; cuando íbamos por el número 12 me agarró un cólico renal y tuve que abandonar la gira y dejar 35 bailes. Fue una locura, los empresarios no nos creían y hubo que hacer de todo para justificarlo. Tuve que venir al país porque acá tengo mi obra social. Me atendieron en el sanatorio Austral, en Pilar. Me fueron controlando, la piedra se fue corriendo de lugar y no sentía tanto dolor, pero con una tomografía computada se comprobó que la piedra seguía y resolvieron operarme.  Pensábamos que serían 10 minutos y al final estuve 3 y horas y medio en el quirófano. Luego me pusieron un catéter, que duró un mes y medio. Hace poquito me lo sacaron. Tuve dos operaciones durante la pandemia hasta ahora. Por eso te decía que en el tema de salud no la pasé muy bien.

-Ya llevamos dos meses de cuarentena. Además del problema de salud que pasaste, para vos debe ser difícil estar encerrado en tu casa porque tenés hijos chicos.

– Recién ahora estoy un poco más calmado. Gracias a Dios tengo a mi señora, Milagros, que me acompañó en estos duros momentos de mi vida. Por suerte conté con el apoyo de la familia. No te olvides que tengo mellizos de un año. Fue muy feo todo lo que viví; encima, cuidar chicos en esa situación. La gente no se imagina. Cumplieron un año en cuarentena y me dolió mucho que no se los pudiera festejar; estoy con bronca por eso. Ahora todo se encarriló y estamos pasando buenos momentos. 

Somos una familia de cristianos evangelistas, con mi señora y todos mis hijos. Somos de orar mucho, de escuchar mucha alabanza, de hablar mucho de Dios. Todo esto que está pasando es bíblico. El mundo debería tener mucho cuidado, debemos estar bien preparaditos, aferrados a Cristo.  Se vienen épocas duras. Y lo mejor para la gente sería que en esta cuarentena se aferre a Dios. Al humano le vino bien estar un poco encerrado, conocerse, porque a veces los trabajos, el estrés, el día a día, te hacen alejarte de tu mujer y de tus hijos. Ahora es el momento de poner la casa en orden.

-Tenés hijos chiquitos y también otros más grandes. Los mayores están en la banda. Debe ser un gran orgullo para vos.

 -Por supuesto. Desde muy chiquito vienen aprendiendo música. Los más grandes ya no están conmigo. Lorena, de 32 años, es la mayor y vive en Boulogne. Su marido está en el mundo de la cocina, del Sushi, y con eso les va bien. Luego vienen Emiliano, de 24, que es el bajista de Amar Azul, y Laureano, de 18, que es el timbaletero de la banda. Ellos dos residen en Tigre. Y yo estoy con los más chiquitos. Con la bella Vianel, que tiene cuatro añitos; con los mellizos Gael y Samuel, de un año y tres meses; y con Alex, un hijo del corazón, de 18 años, que es de mi señora, Milagros Genoud.  Estamos viviendo acá, ayudando a mi señora, que es el puntal de la casa, es la que paga todo, la luz el gas. Es difícil, es duro, porque son chiquititos y hay que estar detrás de ellos. No tenemos tiempo para nada, la verdad; estoy tan metido con ellos que me olvidé de la música.  

-¿Te preocupa todo lo que pasa con el mundo del espectáculo?

-Sí, es muy duro. No sé cuándo vamos a volver. Creo que este año va a estar muy feo para nosotros porque es una pandemia y no va a ser fácil que las cosas cambien en lo inmediato. Hasta que no venga una vacuna, esto va a seguir.  A lo mejor baja la cantidad de muertes en el mundo, pero el bicho va a estar. Yo ya estoy pensando para el año que viene. Ojalá no sea así. Hay mucha gente que no tiene laburo. Veo en televisión muchos casos y me da lástima. Por suerte tener hijos chicos tiene un lado positivo, que es la necesidad de entretenerlos, de hacer que se distraigan. Así que estoy escuchando mucho a Ricki Maravilla con La Granja de Zenón. Esos dibujitos les encantan a los nenes. Les pongo la tele y ellos empiezan a bailar. Y eso hace que no vea tantos noticieros, donde están las cosas más tristes de estos momentos. Recién en los últimos días agarré la guitarra y empecé a ver si salía algo.

-¿Es posible pensar en lo que vendrá, proyectar algo, con la situación como está ahora?

-Cuesta mucho. Este año sacamos tres temas: “La platita del abuelo”, “Loco perdido”  y “Tomaremos ron”. Cada cuatro o cinco meses sacaremos un adelanto, hasta formar el CD, que va a ser de 10 a 12 temas; creo que antes de in de año va a estar todo en la calle. Espero que a la gente le guste. En cuanto a la banda, está bien, esto que pasó ahora no se esperaba. No sé cuándo vamos a empezar. Me gustaría que sea enseguida por el bien de los músicos. Ellos ganan su plata, pero no es la misma que la de los dueños de los grupos. Los pibes que vienen luchando detrás de un solista, de un cantante, la pasan mal. Es duro todo ésto, terrible para ellos. Con respecto a los bailes espero que arranquen rápido. Hoy no se puede pensar en eso. Todas las fronteras del mundo están cerradas. Y acá lo mismo. Quiero ir a Pilar, un municipio cercano, y no puedo. Igual, tengo fe que cuando todo se normalice las cosas van a estar bien para nosotros; porque gracias a Dios, Amar Azul es un grupo muy pedido.

 Fotos

Arriba, Milagros, Vianel, Alex y Miguel con los mellizos Samuel y Gael; abajo, Lorena, Emiliano (bajista de Amar Azul) y Laureano (timbaletero).