¿A qué edad llegó al Grupo Trinidad? ¿A qué se dedicaba en ese momento este reconocido cantante de la cumbia santafesina?

Uriel Lozano sigue en permanente ascenso en su carrera, grabando nuevos temas y proyectando su próximo disco.

En estos meses comenzó también su carrera musical su hijo Gerónimo, de 16 años. Uno menos de los que tenía Uriel cuando arrancó en el Grupo Trinidad, nada menos que para cubrir a Leo Mattioli, quien se había hecho solista.

Precisamente a la hora de las comparaciones con los inicios de su hijo, Uriel Recordó sus principios en Trinidad.

Fue en la nota que MDT publicó en mayo 2019, en la edición 144.

-El 2018 fue muy bueno y este año también se van dando cosas muy lindas. Ahora estoy empezando a trabajar con la oficina de Ricardo Casquero, una persona a la que quiero y valoro mucho. El fue mi primer representante. Cuando arranqué con el Grupo Trinidad, él estaba con nosotros– dijo en ese momento.

Uriel recuerda aquellos inicios. Tenía 17 años, cantaba en una banda de barrio llamada “Swing” y repartía diarios para el puesto familiar, que había iniciado su bisabuelo y que en ese momento dirigía su madre.

En pocos días debutó en Curuzú Cuatiá, Corrientes, y si bien no le fue bien esa noche (“la gente esperaba a Leo Mattioli”, recuerda), los hermanos Álvarez lo confirmaron en Trinidad.

Uriel recuerda los primeros éxitos de él con Trinidad: “Pechos calientes” y “Mi cuerpo la extraña”.

-Ahí empezó todo. En cada disco que sacaba había cinco o seis temas que pegaban y la gente empezó a nombrarme. Hacíamos mucha tele, me conocían, y llegó un momento de la vida, después de seis años con el grupo, en la que decidí hacerme solista. Ya van 14 años de eso.

En otro momento de la nota, le preguntamos:

-¿Cuántos hijos tenés, Uriel?

Tres. Gerónimo, que cumplió 16 años. Santino, de 11, y Alma Serena, de 3.

-Gerónimo ya está en el mismo camino que vos, el de la música.

-Sí, pero en otro género. Hoy está todo más avanzado con las redes sociales. Nosotros antes no lo teníamos. Lo único que le digo a él es que sea responsable, que la clave del éxito es la disciplina. Y que no le robe el tiempo a nadie, que sea siempre él, con errores, con virtudes y defectos. El problema es cuando tenés dos o tres pelotudos al lado que te hacen creer que sos Dios. Nosotros le enseñamos los valores. A Gerónimo lo tuve cuando fue mi mejor época con Trinidad, podía darle todo, y sin embargo él sabe que la vida tiene altas y bajas. Sabe cocinar, sabe lavar y coser un botón. A mí me lo enseñaban y yo se lo enseñé a él. Le enseñamos a valorar que si tiene tres zapatillas, las tiene que cuidar. Yo le decía que tenía uno solo y cuando volvía del colegio estaba todo el día en ojota para que no se me gaste rápido. Mis amigos se sorprenden porque comemos en casa y él levanta todo y lava las cosas. Y lo hace naturalmente, porque nosotros somos así.

-¿Participás en los temas que está grabando?

-Le di tres y agarró uno. Los demás los escribe él con otro chico. Los pibes hoy escuchan otra cosa. Me encanta lo que grabó. Creo que tiene un potencial muy bueno y tiene que desarrollarlo. Es chico. Ojalá siga con esas ganas de hoy. Yo me desespero con eso. Yo tengo las mismas ganas de cuando empecé con Trinidad. Y le digo que eso es lo que no tiene que perder.

-Y está arrancando a tu edad. Vos a los 17 y él, a los 16.

-Sí. Y otra cosa que le recalco es que la noche es jodida. Es mala. El éxito es como una mujer. Es celoso y hay que saberlo cuidar, hay que protegerlo…Si a una mujer no la atendés, se va con otro. Esto es lo mismo. La gente confunde éxito con buen momento. Buen momento tenemos todos. Éxito, muy pocos.