VÍCTOR DUARTE LE CONFESÓ A MDT QUE “EL GRINGO” SIEMPRE FUE SU ÍDOLO

Esta es la cuarta parte de la nota publicada en MDT 79, en la que el cantante de Los Lamas reveló momentos desconocidos de la primera parte de su carrera, lo que tiene mucho de valor histórico porque él estuvo en la fundación de la cumbia santafesina estilo guitarra.

Además, Víctor Duarte, más conocido como “El Ratón”, habló de los colegas a los que más admira.

Esta es la última parte de esa nota.

 -Yo soy un tipo muy tímido y siempre le tuve miedo al escenario, pero la verdad es que cuando subo a cantar, el fervor de la gente me hace bien y hace que me desinhiba por un rato.

-¿Mis colegas? Siempre valoré al “Cabezón” Deicas, de Los Palmeras; también a Juan Carlos Denis, que hizo algo extraordinario porque creó un género. Y el cantante que siempre me conmovió fue “El gringo” Yuly. El no lo sabe, pero yo compraba sus discos el día que salían y los “gastaba”, porque me emocionaba la forma en que interpretaba sus canciones. Para mí él canta con el corazón.

 -De los cantantes de Buenos Aires, siempre me gustaron Daniel Cardozo, Pablo Lescano, Néstor Bordiola, El Polaco y, en nuestro estilo, Marcelo Agüero, que además es buena gente.

-Yo nunca estoy conforme por como canto, aunque pongo toda mi alma, mi corazón y mi espíritu. En Santa Fe fui a profesor de canto y me inscribí en el Instituto Superior de Música para estudiar vocalización. Pero al final, cuando hay que subir al escenario o grabar, siempre se va al carajo todo lo aprendido. Un profesor, que había sido un gran cantante, me decía que el defecto de todos era que no nos sentíamos bien hasta que el sentimiento no raspa el pecho. Algo de eso me pasa. Después, cuando me escucho, me quiero matar porque me doy cuenta de donde respiré mal, donde le erré a la nota…Soy mi crítico número uno.

-Tuve mis grandes momentos y los disfruté. Pero siento que todavía falta más. Creo que a mí la fama, poca o mucha que pude haber logrado, no me cambió para nada y por lo menos jamás tuve que pedir disculpas por alguna macana de agrandado. Creo que nunca lo fui, así que estoy tranquilo.

-Todavía disfruto del cosquilleo de la música y me siento como que show a show estoy rindiendo una prueba. Esta noche tengo baile, por ejemplo, y espero la hora de salir con entusiasmo; descansé bien, cuidé la garganta y ya me imagino cómo estará la vereda del baile, la entrada, el saludo de los fans y el camino hacia el escenario…