EN LA EDICIÓN 79, “EL RATÓN” DUARTE CONTÓ CÓMO NACIERON AMBOS GRUPOS, LA MATRIZ DE LA CUMBIA SANTAFESINA ESTILO GUITARRA

Esta es la tercera parte de la nota publicada en setiembre 2013. La refrescamos para quienes no la hayan leído. Refleja el espíritu de este cantante que ya está en la historia de la música tropical argentina.

Lo bueno, en su caso, es que sigue en plena actividad, trabajando con mucha energía. Vive en Buenos Aires desde hace muchos años, rodeado de miles y miles de fanáticos de su música, y aquí recordó los inicios de su carrera.

-Comencé con la música a los 18 años, con “Diluvio tropical”, en mi barrio. A partir de Martín “Chany” Gutiérrez me contacté con los hermanos Denis y estuve dos años con el grupo del hermano de Juan Carlos, hasta que “Juanca” me hizo escuchar lo que estaba preparando para Bohío y me enamoré de esa música. Me “voló” la cabeza. Fueron seis años hermosos, de mucho éxito. Realmente inolvidable.

-Dejé Bohío por motivos personales. Trabajaba en la Fiat y tuve que optar por el sueldo seguro porque había una familia que mantener. Pero los hermanos Morro me venían a buscar para convencerme de volver a la música. Hasta que me convencieron y formamos la banda.

-No sabíamos qué nombre ponerle. Un día ojeo el libro “El tercer ojo”, que estaba leyendo mi hermano, y hablaba de Los Lamas. Me gustó eso y se lo propuse a los muchachos, que lo aceptaron. La primera formación era con Alberto Chalita en el bajo, Sergio Morro en guitarra (era alumno de Juan Carlos Denis), su hermano Leando Morro en la timbaleta y yo “ladrando” un poco. El primer CD se tituló “Corazón de fiesta” y anduvo muy bien. Hubo mucho ruido en Santa Fe en esa época hermosa, con temas como “Primer amor”, “Locura de quererte” y “Mujer y amiga”. Nosotros no sabíamos que acá también se difundían y nos sorprendíamos por lo que pasaba en los bailes cada vez que veníamos.

-El tema que más me emocionó siempre fue “Locura de quererte”. Me conmovió desde el principio lo que generaba en la gente y seguramente se produce algo lindo y palpable en esa comunión con el público entre el que canta y el que escucha. Es algo profundo e inexplicable.