LO DICE EL MÚSICO HUGO GONZÁLEZ (EX LOS CÁDIZ), QUIEN CONDUCE UN GRUPO DE TRABAJO COMUNITARIO QUE AYUDA A GENTE EN SITUACIÓN DE CALLE

Hugo González fue el bajista y compositor de Los Cádiz, la banda quilmeña que conoció el éxito en los años 90. Con él estaban Carlos Céspedes en guitarra, su hijo Javier en los timbales y Walter Encina en la voz. Ellos grabaron el histórico primer disco de la banda, que los lanzó a la fama. En el sur del conurbano bonaerense, tradicional reducto de la cumbia santafesina, fueron de los más convocantes en los bailes de ese momento.

Tras muchos años con Los Cádiz, Hugo siguió trabajando en otros géneros (estuvo 14 años junto a Axel) y en otras actividades, hasta que fue armando sus propios emprendimientos, siempre relacionados con la música y los músicos.

Y en los últimos años encaró un trabajo solidario, barrial, para ayudar a hombres y mujeres en situación de calle.

Esta es la parte en la que Hugo le contó a MDT sobre su trabajo social:

-Con 7D, mi pequeña empresa, venimos creciendo con las plataformas y la distribución digital de contenido de audio visión y de audio. Todo lo que tenga que ver con contenidos para las plataformas digitales. Tengo, por ejemplo, un contrato de coedición con Sony Músic. Cuando me preguntan ¿por qué 7D? Yo explico que nace desde mi fe, desde donde yo radico toda mi fe, que es en Dios. La mayoría conoce que en 7 días se creó el universo, en 7 meses estuvo el Arca de Noe dando vueltas después del diluvio y 7 fueron las palabras de Jesús en la cruz. Por lo tanto, 7 es el número de excelencia de la vida y la D, por Dios.

-Camino, vivo y me muevo por la fe. A través de eso logramos armar un equipo de trabajo desde la Iglesia donde yo congrego, que es una Iglesia Evangélica Bautista del Nuevo Tiempo que está en Rafael Calzada. Con unos locos como yo comenzamos a salir, porque la Iglesia no es hacia adentro sino hacia afuera: el amor al prójimo. Y como yo venía trabajando con gente en situación de calle, empezamos a armar un grupo de personas que tenían la misma afinidad y formamos el MEC (Movimiento de Emergencia Comunitaria), desde adentro hacia afuera. Pero no con la connotación de ir a hablar de Dios o de invitar a la gente para hablar de Dios, sino para meternos con el problema social que vive cada persona.  

-Y fuimos metiéndonos ahí. Ya  llevamos 8 años haciendo este servicio todos los viernes de cada año. En esta pandemia, con dificultades, poniendo plata de nuestro bolsillo, cocinamos viandas para 20, 30 o 40 personas. Depende como venga cada viernes. Gracias a Dios pudimos contar con el espacio que tiene la iglesia y podemos cocinar, arreglamos los baños, los pusimos en condiciones, y la gente viene a las 7 de la tarde a bañarse, puede tomar unos mates mientras cocinamos y charlamos, y pueden comer sentados en la mesa, limpios, dignificados; porque lo que queremos es dignidad. No importa lo que hayan hecho. Nos dicen que es gente que está en la calle, borracha, drogada; no nos importa. Nos importa que tengan visibilidad y vean una mínima luz para poder salir de su situación.  

-Con respecto al movimiento, el año pasado ya lo conformamos a nivel legal. Somos una asociación civil, de la cual soy el presidente, y estamos trabajando cada vez más fuerte. Es lo que buscamos porque en la zona hay mucha necesidad.

-Estamos trabajando en los barrios más vulnerables y vemos situaciones dramáticas. No es sólo de ahora. Vino creciendo porque la gente vive día a día. Vive de changas, de cortar pasto, de vender en los colectivos, en los trenes, de hacer un trabajito de albañil. La pandemia los golpeó muchísimo. Nosotros tratamos de aportar lo que podemos, lo que tenemos, para que la gente pueda salir adelante. Estamos abriendo talleres de contención para los chicos, para mujeres golpeadas, para hombres que tienen tendencia a ser violentos…

-También comenzamos a trabajar con los chicos. Tenemos el movimiento MEG Kid, donde todos los sábados (ahora no, por la cuarentena) hacemos actividades para ellos, todo totalmente gratis, con kermeses, aunque los juegos no son competitivos sino solidarios. Trabajamos desde la fe y les enseñamos que los chicos tienen que ser solidarios con sus compañeros, con sus vecinos, con sus familiares, con sus abuelos, con todos. Es un trabajo que hacemos a nivel social.

-SADAIC siempre nos dona alimentos no perecederos para la gente. Son donaciones importantísimas. Lo hacen porque saben que lo aportado llega a los necesitados y que lo nuestro  es una acción solidaria sin ningún tipo de beneficio. Les mandamos las fotos a todos los donantes para que vean lo que se hizo.

-Para Semana Santa y Navidad vamos al playón del hospital Arturo Oñativia, de Rafael Calzada, y cocinamos ahí para unas 50 personas. Llevamos todo: las mesas, las sillas y lo necesario para preparar la comida; también acercamos artistas para que canten y, al menos ese día, alegren a quienes están tan mal. Mucha gente ni se imagina lo que pasa en los barrios pobres.

FOTOS

Arriba se ve a Hugo con Raquel, su futura esposa, secretaria de MEC, y  con Guillermo Rodríguez (vice) y Yamila Quiñones (vocal). Las otras fotos muestran distintos momentos de los encuentros en Rafael Calzada.