LOS FANÁTICOS DEL MÁXIMO ÍDOLO CUARTETERO LE RINDIERON TRIBUTO EN SU CUMPLEAÑOS

Ayer no fue un día más para Carlitos “La Mona” Jiménez y tampoco para sus seguidores.

El máximo ídolo del cuarteto cumplió 71 años y no sólo festejó en la intimidad de su familia.

También recibió desde temprano el saludo emocionado de sus seguidores, quienes se agolparon frente a su casa del barrio Cerro de las Rosas.

Cualquier seguidor de “La Mona” conoce dónde vive él porque eso forma parte del ritual “monero”.

Todo Córdoba reconoce al cantante popular como uno de las grandes figuras de la provincia, aunque no gusten de su música.

Por eso todos los medios de comunicación hablaron desde primera hora del cumpleaños.

Y la ciudad de Córdoba observó también desde primera hora cómo comenzaron a movilizarse los fanáticos del “mandamás”, como se lo conoce en el mundo del cuarteto.

Durante el día se incrementó la cantidad de gente que hizo “guardia” frente a la casa del cantante. Familias enteras se movilizaron y los medios de prensa recogieron los testimonios que hablan de una pasión sin límites.

Banderas, remeras, disfraces dedicados a Carlitos Jiménez desfilaron frente a los fotógrafos y las cámaras de TV.

Los cronistas de las radios fueron eligiendo entre tantas historias, todas vinculadas a los grandes bailes, a la generosidad y a la identificación permanente de “La Mona” con el pueblo, de donde surgió.

Porque si algo le reconocen al ídolo es que nunca cambió su manera de actuar, por más que hace rato ya no vive en una casa humilde y, gracias a lo que él mismo generó con la música, hace rato dejó de ser un cantante pobre como fue durante las primeras décadas de su carrera.

La historia de La Mona va en paralelo con la del cuarteto, esa mezcla de ritmos europeos como la tarantela y la gaita, que se fue transformando con el tiempo en un género poderoso, transformador y con tantas variantes rítmicas que no sólo conquistó a la provincia de Córdoba, donde nació.

Carlitos Jiménez fue uno de los primeros en creer que el cuarteto debía evolucionar sin perder su esencia.

Cuando se hizo solista, después de pasar por El Cuarteto Berna (debutó a los 15 años, elegido en un cásting) y El Cuarteto de Oro, no sólo profundizó sus movimientos característicos sobre el escenario, que ya le aplaudían y generaban simpatía. También, agregó instrumentos y nuevos sonidos a su banda.

El cuarteto característico dio paso a fines de los años 70 y principios de los 80 a las grandes bandas que le dieron el impulso definitivo a un género que rápidamente conquistó mercados.

Y La Mona, que brillaba en el cuarteto tradicional, en 1984 se hizo solista y no se quedó en la cómoda. Se sumó a los cambios. Con su estilo, con su impronta y con sus canciones.

Ayer, cuando cumplió 71 años, los fanáticos demostraron -frente a su casa y con los saludos que se repitieron en toda Córdoba durante el día- que La Mona Jiménez está más vigente que nunca.