-¿La bici de tu abuelo sigue presente en tu vida?

-¡Siempre! Como está en todo momento, aunque se haya muerto, mi abuelo Julio, el papá de mi viejo, que tiene el mismo nombre y por eso a mí me dicen July, para no confundir. Mi abuelo me hacía escuchar canciones y me explicaba las letras. Yo tenía 8 o 9 años y como que no le daba bolilla, pero hoy me acuerdo de todo. Quiere decir que sus palabras llegaban al corazón. Hace poco, en una gira por Uruguay, íbamos por la camioneta y escuché en la radio un tema del folclore que él siempre ponía: “Luna cautiva”, y me agarró una enorme nostalgia. De él también heredé la bici, que es un símbolo de Los Turros. Porque nosotros somos pura humildad.

Julio Ontiveros cuenta que el 28 de mayo Los Turros cumplirá cuatro años y que los objetivos del inicio están siempre presentes.

-En ese arranque nos propusimos que lo importante no sería ser número uno, sino mantenerse. Y es lo que nos sigue guiando. Con Dante Alarcón, nuestro representante, estamos iniciando una nueva etapa y le agradecemos que él siga apostando por nosotros. Abrió su propia oficina y confía en Los Turros.

-Si algo te caracteriza es la humildad de recursos. Sin embargo, todos hablan de ustedes. ¿Cómo hacen?

-A lo mejor por ser como somos. El otro día, una locutora radial me dijo que todos en el ambiente destacan que soy buena gente. Y me sorprendí porque me siento de lo más común. Soy como soy.

*Leé la nota completa en la edición 95