Le dicen Juancito desde siempre. Y al cantante de Agrupación Marilyn lo siguen llamando así aunque ya no es el jovencito que conquistó al público prácticamente desde los inicios del grupo.
Juancito Rivarola vive un verano muy especial en Chile, con recitales que no bajan de las 10.000 personas. Por supuesto, con tanta repercusión, tiene muchísimas anécdotas para contar.
Varias se las transmitió a MDT, que las publica en su edición 141.
Cada vez que me subo al escenario y entro para comenzar el show, la gente explota de emoción. Y la gente me transmite su cariño también fuera del show. Soy una persona a la que le gusta mucho su trabajo. Me gusta sacarme fotos con la gente y conversar. Me sorprende que allí me agradezcan mucho que siga cantando. Además, me cuentan sus historias, las que vivieron gracias a la banda. Y no sólo la que paga para ver el show. Por ejemplo, carabineros (como la policía en La Argentina), gente de seguridad de los boliches, otros empleados y los dueños de los locales. ¡El alcalde de la ciudad de Tomé me confesó que es fanático de Marilyn! Unos me cuentan que conocieron a su esposa con Marilyn, que bailaban y cantaban nuestros temas en los bailes y son esposos y tienen hijos y sienten que nosotros lo hicimos posible; padres que le pusieron Marilyn a sus hijas por el nombre de la banda. Muchos me cuentan que saben mi historia, cómo empecé, cuántos discos grabé y me dicen que no se dejan engañar por bandas truchas y empresarios deshonestos que les proponen historias falsas. Nos cuentan que en las redes sociales están activos para desenmascarar a los que quieren subirse a nuestros 12 años de trayectoria. En los shows los veo disfrutar muchísimo. Cantan todos los temas, lo bailan y lo lloran. Y siempre me piden los éxitos. Verlos desde arriba del escenario es maravilloso. Cuando bajás del escenario y que la gente te cuente sus historias, que tengan a los hijos en sus brazos y te pidan una foto, es lo más bonito de la vida.
(Una parte de la nota que publicamos en MDT 141)