EL RECUERDO DE UN “FLECHAZO” QUE ES LA ESENCIA DEL GRUPO “SANTA MARTA”

La banda presentó en plena pandemia su nuevo álbum, que tiene un título llamativo: “Tanque lleno”.

Es el nombre de uno de los temas, que hace honor al mejor estilo de Santa Marta, con una letra cargada de romanticismo.

-La canción se la regalé a Hilda por estos más de 25 años juntos- cuenta Hernán Herrera, uno de los cantantes de la banda. Hilda (Rabellino) es la otra vocalista y parte importante de esta formación que enamora con su música a toda Sudamérica.

Ellos forman una pareja sólida, muy querida en la movida tropical. Por su bajo perfil, muy pocos sabían en los primeros años que eran más que una pareja musical.

¿Cómo nació la historia de amor de Hernán e Hilda?

El propio Hernán se lo contó a MDT.

Con Hilda nos conocimos en un pueblo que se llama Clodomira, en Santiago del estero. Resulta que una amiga de ella me dice un día que ella gustaba de mí y yo no lo podía creer. Hilda trabajaba en la panadería de su mamá. Para verificar si era verdad fui hasta ahí a comprar, cuando llegué ella me saludó con una sonrisa muy amable y me preguntó qué iba a llevar y yo preparé mi mejor voz, pero increíblemente no me salía una palabra y empecé a tragar saliva a lo loco. Y cuando hablé me salió una voz quebrada y aguda. Ella se dio cuenta que estaba nervioso y me dio los biscochos, con una sonrisa comprensiva. Se portó muy bien, pero yo salí amargado por mi actuación.

Pasaron los días y prácticamente iba todos los días a comprar, con tal de verla.

Una noche de verano calurosa cortaron la luz, como era habitual en Clodomira. Lo lindo de esa noche fue que había una luna llena que iluminaba el pueblo. Por suerte mi tío vivía en  frente de la casa de Hilda. Agarré mi guitarra y salí corriendo hasta lo de mi tío. Me senté en la vereda y empecé a cantar canciones de Luis miguel, y cada tanto repetía:  “para vos flaca”. Yo sabía que me estaba escuchando…

Al otro día, a la tardecita, ella estaba sentada en la vereda y yo, ni lerdo ni perezoso, la saludé  y le empecé a hablar desde mi vereda. En un momento me di cuenta que estábamos gritando, obviamente porque estábamos lejos, jajaja, y despacito me crucé y me senté a su lado y empezamos a conversar.

Y desde ahí, hasta ahora, seguimos conversando.

Tenemos dos hijos: Maxi y sol.