MULTIFACÉTICO, CREADOR DE ESTILOS,  INQUIETO BUSCADOR DE RITMOS Y UN TRABAJADOR INCANSABLE

Lo destaca el muy bajo perfil con que se mueve. El gran público seguramente lo conoce sólo como una de las caras visibles de Amar Azul y no mucho más.

En el ambiente musical, en cambio, su prestigio es muy grande. Y no estamos hablando sólo de la movida tropical.

Quienes conocen a Gonzalo Ferrer saben de su laboriosidad. Y que es inquieto como pocos.

En tiempos de encierro, de cuarentena por el Covid 19, ¿cómo la está pasando?

-La pandemia la tomé al principio con bastante preocupación, la sentí como muy brava y me cuidé mucho –contesta a la consulta de MDT-. Hasta que empecé a agarrarle la mano y me fui organizando. Desarmé mi estudio de grabación y armé una parte en mi casa. Entonces me dediqué a adelantar trabajos. Y le estoy metiendo todos los días de la semana, inclusive hasta los sábados.

-Sabemos que, aparte de Amar Azul, tenés otras actividades; producciones y grabaciones de otros géneros, por ejemplo.

-Sí, aparte de lo que es la banda, tengo otros trabajos que hago en paralelo. Por ejemplo, me dedico al turismo, a la hotelería. Tengo hostales en Buenos Aires. Dentro de la música tuve hasta hace poco mi escuela de música. También tengo mi productora independiente, en la que estoy asociado con otra empresa donde hago música para cine y para teatro. Estoy adelantando mucho trabajo por eso, porque ese rubro se sigue moviendo con libretos, la música y bandas sonoras. Con el teatro, lo mismo. En el ambiente somos conscientes que en algún momento volverá la actividad. No se sabe de qué manera, pero va a regresar. Lo primero seguramente será el cine.

-Quiere decir que la cuarentena sólo te impidió salir de gira con Amar Azul.

-Sí, porque sigo con todo lo otro. Mucha gente no sabe que produje toda la parte musical de las canciones de La Granja y un montón de catálogos infantiles muy exitosos. La colección de discos por “Baby and Kid”, y otras. Un montón de catálogos que están ahí. Con las canciones de La Granja logramos batir records a nivel mundial, una cosa increíble. Tengo mucho trabajo con eso. Ahora estamos desarrollando personajes y canciones nuevas con la misma gente. Después, estoy produciendo discos de cumbia para Chile, Colombia, Uruguay, Ecuador. Por eso laburo de lunes a sábado, todos los días. En lo que sí me afectó la cuarentena es en la libertad de moverme. En eso me jodió, porque me gusta mucho salir, hacer asados en el río, por decirte algo. Pero no me afectó a nivel laboral. Hasta te diría que se me acrecentó el trabajo, gracias a Dios.

-¿Cuál es tu opinión sobre la situación del espectáculo en general?

-Todo lo que es el show en vivo, por ejemplo en la cumbia, obviamente en bailes y teatros, está bastante afectado, porque se dice que hasta el año que viene no va a volver nada. En el rubro del cine, de música infantil o la producción de discos tropicales o de reggaetón, eso se está moviendo bastante, porque no es nada en vivo. Ya hice tres discos de reggaetón para chicos. La gente de cine está adelantando material y cuando se levante todo comenzarán con las filmaciones.

-¿En cuánto sentís que tu música influyó en la cumbia argentina? ¿Qué te genera que aquello que tocaste en Buenos Aires hoy se escuche en el mundo? ¿Orgullo, emociones…cómo lo definís?

-Me pasaron cosas muy lindas en mi vida. Y lo loco es que todas ocurrieron sin pensarlas. El caso de Amar Azul, por ejemplo.  Yo le inventé el estilo al grupo. Le puse la identidad musical, que encajó muy bien junto con la voz de Miguel. No te olvides también que con “La danza del tablón” metí el sonido de la cumbia villera. Estamos hablando del año 98. Después, hice cosas muy fuertes en la música infantil, con La Granja. Aquellos que tienen chicos en la casa saben de lo que estoy hablando.

Y todas fueron cosas que de casualidad me salieron muy bien, excelentes te diría, jaja, pero sin pensarlo. Y estas tres cosas traspasaron fronteras. Te hablo entre las más destacadas.

¿Qué me generan? Más que orgullo, me generan un agradecimiento a Dios y a la vida. Nunca pensé que estas cositas que fui inventando traspasaran todos los límites, como esto de La Granja, que llegó a Europa y está en varios idiomas distintos. Ni hablar Amar Azul, ni la cumbia villera, que fue un género que cambió la vuelta de la cumbia.

No sé. No soy de andar alardeando. Yo nunca cuento estas cosas. Soy muy tranquilo, de perfil bajo. Pero no me generan nada. No soy de sentirme orgulloso ni nada por el estilo. Sigo siendo la misma persona laburante y de perfil bajo de siempre.

-¿Se vienen cosas nuevas en la música?

-Con Amar Azul estamos sacando temas nuevos, que vamos tirando de a uno. En conjunto con Los Palmeras estoy trabajando en la producción de Palmaé, que son los hijos de Los Palmeras, les estoy escribiendo canciones y están entrando muy bien esos chicos, con todo el apoyo de Los Palmeras. También estoy haciendo Emblema F kid, estoy haciendo bossa nova con tango y ya voy por el disco número 18 de música de cuna. De tropical, estoy haciendo una banda nueva, La 14. También, La sonora Majestuosa que está entrando muy bien afuera. Además, Súper Carlitos y Emblema Colombiano; este último con una gente de México.  

Por último, te cuento que estoy produciendo el disco a Axel Rodríguez, que ganó el concurso de música  “Máster class” y es un chico muy humilde. Estoy haciendo su disco, todas canciones inéditas y todo desde Buenos Aires. Le dicen La voz de Uruguay.

 -Venís de una familia de músicos y, a la vez, empezaste de muy chiquito y como que ibas para un rumbo musical y te fuiste para otro.

-Es cierto que vengo de una familia ancestral de músicos, de tíos que tocaban el acordeón, otros que fueron bandoneonistas en orquestas de tango, mi madre que estudió música desde niña y a los 12 ya era concertista clásica de guitarra. Respiro música desde la cuna. A los 14 arranqué mis estudios de piano clásico. Y sí, como que iría para un lado. Pero terminé en la cumbia. Y en tantas cosas…ja.  ¡Vamos arriba!