MIENTRAS ESPERAN QUE VUELVAN LOS TORNEOS, LOS JUGADORES SE DIVIERTEN

El propio Lucas Ocampos, futbolista del Sevilla de España y de la selección argentina, se filmó bailando “Yo tomo licor”, de Amar Azul, con su esposa Majo.

El quilmeño, que surgiera a la fama con la camiseta de River y que es codiciado por el Bayern Munich, demuestra que es un gran bailarín de cumbia y seguramente lejos de su patria, en su mente, se transportaba a tantas noches de baile en algún boliche del sur del conurbano bonaerense.

Matias Suárez, en cambio, lleva al cuarteto en la sangre y lo que mejor baila es el ritmo popular de Córdoba, su provincia.

Pero no sólo baila cuarteto. También compone temas y toca la batería. Armó un estudio de grabación en Bélgica, donde jugó, y tiene otro en su casa de Córdoba.

El futbolista de River y de la Selección Argentina aprovecha la cuarentena para darle rienda suelta a su pasión por la música. Su esposa, la cantante Magui Olave (prima hermana del Potro Rodrigo y de Ulises Bueno) se filmó ensayando un tema. El batero que la acompañaba era Matias Suárez.

Darío Benedetto es del sur del Gran Buenos Aires y por sus venas corre cumbia santafesina. Si bien le gustan todos los géneros, lo que más le conmueve es el acordeón y la guitarra en la cadencia que viene de la provincia litoraleña.

En Francia tampoco hay fútbol y el delantero del Olympique de Marsella dedica parte de su tiempo libre para seguir aprendiendo a tocar el acordeón, a la manera de su admirado Darío Zanco, director del grupo Cali y una de las glorias de la cumbia santafesina.

Precisamente Zanco subió un video que le envió El Pipa para demostrarle que está avanzando en sus clases. Y en su ejecución suena la dulzura de un tema del Grupo Cali.

Como Suárez, Wanchope Abila y miles de futbolistas, Cristian Pavón respira cuarteto. Con su novia, Victoria Carante, se sumó a un desafío del grupo Q´Lokura y subió un video de un bailecito.

El ex compañero del Pipa Benedetto en Boca Juniors, actual gran figura de Los Ángeles Galaxy, movió el cuerpo al ritmo del cuarteto en su casa de California. Otro escenario, otro aire y otros aromas. Pero en su mente sentía que estaba bailando en Atenas, Sala del Rey o Margarita, en su Córdoba querida.