Desde Corrientes, donde tiene una casa y disfruta de la naturaleza, la vida y la música del Litoral, Ramón “El Mago” Benítez habló con MDT sobre esta nueva etapa de su carrera, que ya lleva varios meses y que va bien.
Y también aceptó hablar sin problemas, con la misma naturalidad que de lo demás, sobre el año cumplido sin Marcelo “Chino” González, fallecido el 23 de diciembre de 2017.
La nota completa está publicada en MDT 140, que encontrás en los puestos de diarios y revistas.
Aquí publicamos una parte, en la que se refiere a Marcelo González, y la foto de ambos, descansando en una habitación de hotel en una gira por el interior del país. Se los ve distendidos, mirando la televisión. Dos amigos que no necesitan de palabras para saber lo que siente el otro.
-En algún momento, abajo o sobre el escenario, ¿lo extrañás al Chino?- le preguntamos
-En todo momento. Siempre va a estar porque son muchos años de decisiones que se tomaban entre los dos, o las tomaba él y el apoyo mío y de la banda siempre estuvo. Teníamos una manera muy distinta de pensar, pero al fin y al cabo, si le tocaba perder a uno, nunca se decía nada; y si le tocaba perder al otro, tampoco decía nada y el apoyo siempre estaba. Y me tuve que acostumbrar a cantar las dos partes de una canción que antes cantaba sólo una, porque siempre esperaba la parte que cantaba El Chino. Hoy estoy tratando de lograrlo y por eso lo estoy cantando a mi manera. Por esa parte me estoy acostumbrando. Por la parte que no me voy a acostumbrar nunca es lo que siento en los hoteles, en los bailables que estuvimos con él; en todos lados, siempre va a estar conmigo. Uno espera subir a la combi y escuchar su voz. Yo creo que eso no se va a borrar nunca porque fueron tantos años de remar y de llegar a un momento de quedar en los primeros puestos. El Chino siempre va a estar con nosotros.
-Además, ustedes comenzaron juntos, de pibitos. Es una historia muy larga y muy fuerte.
-Nosotros empezamos en un grupo de barrio, después nos buscaron de Siete Lunas, cuando teníamos 16 años, me parece. Trabajamos, nos hicimos muy amigos desde siempre, estábamos casi las 24 horas juntos. Un día decidimos armar La Nueva Luna, trajo amigos de él, músicos de su barrio. Y de un día para el otro estuvimos trabajando por todas partes.
-Hay una etapa que toda la gente conoce y hay otra que empezó bien atrás, cuando eran jovencitos, y todos eran más sueños que realidades.
-Hay una etapa que la gente no conoce. Sabe de todo lo que siempre se dio a la luz. Hay cosas que quedarán entre nosotros. A mí me toca llevarlas conmigo, como se las llevó él. Cosas que nunca se conocerán, secretos nuestros. Mucha gente opina, o supone, y suponer no es afirmación. Se armaba mucho “llévame y traéme”. Pero, en realidad, hay cosas de estos más de 25 años que pasamos juntos que sólo conozco yo y que quedarán siempre guardadas dentro mío porque no los pienso contar por nada del mundo.

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