Música fiestera, bien divertida y letras para las bromas, para pasarla bien. Esa es la propuesta de siempre de Gaby, El Guachoón, que está terminando el año bien arriba, con mucho trabajo, con temas nuevos que están sonando y otros listos para salir.
Y con muchos proyectos lindos por delante.
El balance 2018 le da bien y eso le permite encarar lo que viene con enorme optimismo. El pibe que se crió en Villa Corina, partido de Avellaneda, en el sur del Gran Buenos Aires, es la tapa de MDT 139, que actualmente está en los puestos de diarios y revistas.
La casa de Gaby está a pocas cuadras de donde se crió Marcelo “El Chino” González, el histórico cantante de La Nueva Luna, fallecido el año pasado. Cuando él comenzó en la música, El Chino ya no estaba en el barrio. Pero la música de La Nueva Luna sí. Y era uno de los tantos grupos que sonaban fuerte en esa parte de Villa Corina, como en todos los barrios humildes del país.
El Guachoón recordó en la nota con MDT:
-De chico escuchaba a un Grupo Sombras con Daniel Agostini, a La Nueva Luna (para más, El Chino era de mi barrio, de Villa Corina, y conocía a toda su familia). Escuchaba al Grupo Red, a Green, a Contagio. Y después, la generación de la cumbia base. Cuando arranqué con lo mío empecé a frecuentar más a los del momento. Pero seguí nutriéndome con todo, con una Karina y con Los Palmeras, Leo Mattioli, Rodrigo, Walter Olmos, Gilda. De a poco fui estudiando la esencia de la cumbia, que por ahí el adolescente de hoy en día no conoce. Acá se está escuchando mucho trap. Está bueno, es urbano, es lo que influencia hoy en día, pero también creo que a la hora de bailar, a la hora de un cumpleaños, de un casamiento, de un bautismo lo que explota es la cumbiancha. Siento que el género le llega a toda la familia. Quizás un abuelo escucha un trap y no siente esa cosita de levantarse o de mover el piecito. En cambio, cuando te ponen un tema de Los Charros, de Karicia o un clásico de La Nueva Luna, el abuelo ya está siguiendo el ritmo con el pie, el papá y la mamá ya empiezan a bailar. Y algo que se mantiene es la de bailar juntos, pegados. Y El Guachoón mantiene esa esencia, esa característica y el culto por la cumbia. Ahora, el que hace trap y el que baila trap, se para diferente, mira a la cámara diferente, se viste diferente y ya no hay contacto físico cuando se baila. El Guachoón lleva la bandera de la cumbia, a pesar de que se fue renovando, se fue actualizando, con sonidos más electrónicos, porque la gente te lo pide, el ambiente te lo pide y también el momento. Mucha gente me pregunta cómo hago para no desviarme del camino. Yo le digo que la sociedad me va indicando hacia dónde ir. Porque le encanta que haya renovación, pero también valora el respeto por las raíces. Y por eso creo que los grupos argentinos conquistan y se mantienen en el exterior: porque tienen identidad propia.
*La nota completa la leés en MDT 139. Buscala en los puestos de diarios y revistas.