BRIAN LANZELOTTA Y JUANJO PIEDRABUENA, CANTANTES QUE QUIEREN SER CONCEJALES

¿Les alcanzará con la popularidad que cosecharon con la música y con sus apariciones televisivas? ¿Darán resultado las caminatas por los barrios pobres para escuchar las necesidades y prometer que algo harán si les toca en suerte llegar gracias a los votos?

Brian Lanzelotta y Juanjo Piedrabuena se lanzaron como pre candidatos a concejales en sus distritos, La Matanza (en el corazón sufriente del Gran Buenos Aires) y la ciudad de Santa Fe, respectivamente.

Brian viene presentando temas musicales y no hace mucho participó con éxito en un programa televisivo. Le sobran seguidores en las redes sociales.

Juanjo es muy conocido en la cumbia santafesina y también tiene miles de fans que aman su música.

Son bases importantes para incursionar en la política, aunque muchos los criticaron en cuanto se lanzaron al ruedo.

El cantante santafesino primero recorrió los barrios más pobres de su ciudad para escuchar (y anotar) los reclamos de la gente pobre.

Luego se presentó con un movimiento (+Santa Fe) que no está vinculado a ninguno de los partidos tradicionales. Sus compañeros de lista son una joven madre de cinco hijos, maquilladora de profesión, y un camillero del hospital Cullen de la capital santafesina.

Brian entra a la política de la mano del dirigente político Miguel Saredi, de larga trayectoria en el peronismo, que en los últimos años confió en Cambiemos y ahora es precandidato a vice gobernador por el Partido Federal.

Ambas figuras de la movida tropical recibieron en las redes sociales apoyos y aliento de sus seguidores, pero también algunas críticas, a las que respondieron con frontalidad.

Brian y Juanjo prometieron que, si los eligen, lucharán por los que menos tienen, simplemente porque ellos vienen de muy abajo y conocen las necesidades de la gente.

“Esperemos que, si llegás, no te contaminés…”, les contestaron algunos seguidores, palabras más o menos.

Exactamente lo que les dicen siempre a los extra partidarios que un día deciden entrar en el vidrioso juego de la política.