AVANZAN IDEAS PARA EL ENCUENTRO DE LAS BANDAS CON SU PÚBLICO

Parecen dos temas contrapuestos. Por un lado, la pandemia que avanza incontrolable en la provincia y por el otro, el deseo de la música por volver lo más rápido posible a la actividad.

¿Y si en realidad los dos temas tienen un punto de encuentro?

Eso es lo que se analiza hoy en día en Córdoba, una provincia que se preocupa cada vez más por el avance del COVID-19.

¿Cómo pueden hablar de volver a shows y a las reuniones sociales en momentos con mayor cantidad de contagios?, se horrorizan muchos.

Sin embargo, desde la música defienden la posición de volver con un argumento que también toman algunas autoridades: Hay que terminar con las fiestas clandestinas.

Las fiestas existen, se multiplican como hongos, reúnen a mucha gente y son incontrolables. Las autoridades demuestran en los hechos que pueden hacer poco y nada para evitarlo.

Y esas fiestas clandestinas son fuente poderosa de contagio de la enfermedad. Es más, muchos sostienen que es la principal causa de la explosión del Covid 19 en la provincia.

En las últimas horas, Carli Jiménez, hijo de La Mona, ofició de vocero de la Cámara de la Industria de Espectáculos y Afines.

Carli es integrante de la Cámara. Habló del proyecto que titularon “Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar” (título de la canción de Sabú que La Mona Jiménez transformó en himno del cuarteto 35 años atrás).

Entre otras cosas, el proyecto propone volver a los shows presenciales. Por ahora en bares y restaurantes que cumplan el protocolo actual, con mesas distanciadas y con no más de cuatro personas, sin público de pie.

Sería una especie de “cena show” con sólo cuatro músicos sobre el escenario, también bien separados.

Por otro lado, como un “deja vu”, el cuarteto volvería a sus orígenes, con sólo cuatro músicos en escena, como lo indica su nombre.

En los últimos días también se confirmó la realización del “Cosquín cuarteto”, que se haría en noviembre, este año con un formato básicamente “virtual”, aunque se elevará a las autoridades un protocolo que también incluya recitales en vivo, con pocos músicos sobre el escenario y con público.

Lo que se baraja es que al show en vivo la gente lo vea desde un auto y hasta desde un lugar con “burbuja social”, ya sea en mesas como en los bares o en espacios separados de alguna manera (sogas, vallas…).