Se siente dentro de ese género popular, aunque va incursionando en lo romántico; sus definiciones para MDT

-¿Siempre te gustó el género tropical, el que te cobija y en el cual fuiste creciendo, o tus inicios fueron con otros sonidos, con otros ritmos?- le preguntamos al gran artista uruguayo.

-La música tropical llegó a mí de adolescente. Mamá escuchaba folclore, tangos, mucha canción romántica y muchos temas de Brasil. Cuando empecé a cantar en orquestas, a los 14 años, tuve que empezar a interiorizarme un poquito más en el género y se fueron dando las cosas de forma natural. Ahí descubrí el mundo de la música tropical y me fui enamorando día a día. Y me fue dando cada día más, no en lo material sino en mi formación como músico, hasta que me di cuenta que era realmente un músico del género tropical y empecé a llevar esa bandera con mucho respeto y corazón. Y hoy realmente me considero un músico y un intérprete, no un cantante. Eso va más allá del género. A ver si me expreso bien: Soy un músico, soy  un intérprete que, además, está dentro de la música tropical. Porque en los shows, en los últimos años buceamos un poco en la música romántica por ejemplo. Pero dentro de la música tropical, y con el género tropical, llegué adonde estoy. Entonces, ahí está la conciencia total de que tengo que llevar esa bandera con dignidad, de que tengo que ser agradecido, porque todo lo que me ha dado la música tropical no me lo dio ningún otro género. Entonces, siempre voy a tener un espacio dentro del movimiento, siempre voy a grabar dentro del espacio, aparte de que tengo otros proyectos de nivel internacional, siempre va a estar presente en mi vida.

-¿Solés escuchar la cumbia argentina o más la música del lado brasileño? Imagino que donde vivís debe haber una fuerte presencia de la música brasilera.

-En lo que hace a mi formación como músico, sin ningún tipo de dudas, la música tropical argentina fue importantísima. Yo me crié escuchando esa música. Lo mismo que la de Brasil. Todo esto parece que me permite generar esa especie de combo artístico que es Lucas Sugo,  musicalmente hablando hoy en día. Creo que es todo como una licuadora que genera esa mistura que hoy por hoy  es Lucas Sugo, tanto en la parte musical, en los arreglos o en las letras; me doy cuenta que soy eso, una serie de colores musicales que vienen por el lado de Argentina, de Brasil y de mi país. 

-¿Qué opinas de los otros subgéneros que hay en la música tropical?

-Hay muchos. En la Argentina está, por ejemplo, la cumbia santafesina, que es muy fuerte y también llegan los ecos a mi país. También de la cumbia villera y la cumbia romántica argentina. Me parece que está bueno abrir el espectro y, sobre todo, instalar la palabra respeto en la mesa artística de Sudamérica y también en la mesa familiar. Hay valores que vienen a menos y me parece que si colocamos esa palabra, respeto, en nosotros mismos, las cosas se van a generar en forma más armónica. No me gusta encasillarme. Dentro de cada género hay varios colores, están las cosas positivas, y de las otras, a nivel artístico y profesional. Hago referencia también a que si tú, en determinado género, utilizas palabras que hacen apología a excesos o a violencia, ahí realmente deja de estar instalada la palabra respeto y ahí justamente es donde puedo no llegar a compartir con el subgénero; pero cuando las cosas se dan de buena manera y todo es positivo, musicalmente y también en lo que hace a los valores que se inculcan dentro de los géneros, lo valoro mucho. Obvio que hay subgéneros que me gustan más que otros porque eso es natural de cada ser humano.

-¿Tardaron en aceptarte en la ciudad de Montevideo o tuviste suerte y desde los inicios como solista ya te codeaste con los otros artistas de la ciudad y lograste un lugar importante en el género?

-La música tropical que represento es la del interior. En mi país es muy similar a Argentina, está bien definida la diferencia entre los capitalinos y los del interior. Qué quiero decir con esto: que llegar a la Capital realmente cuesta mucho, es muy difícil. Yo me lancé como solista en el 2013. Las cosas pasaban de forma importante y contundente, pero todo a nivel interior de mi país. Yo no tenía fuerza. Mi nombre aún no existía en el 2013 en la Capital. Existían sí algunas canciones que habían caminado, pero no el artista. En el 2014, gracias a la canción “Cinco minutos”, las cosas se dieron de otra manera. Ahí sí realmente pude llegar a los medios de comunicación masiva de mi país. Logré ubicarme  en el mapa musical de mi país. A partir de entonces las cosas se dieron ya a nivel nacional, gracias a Dios.