CON LA CUMBIA QUE MUCHOS ESTABAN ESPERANDO, UNA MEZCLA DE SONIDOS COLOMBIANOS Y ARGENTINOS

(NOTA PUBLICADA EN MDT 151)

Al principio fue un ambicioso proyecto, que enseguida llamó la atención por la propuesta que trajo y por su creador.

Hoy, con un tiempo de rodaje, es una realidad palpable en todo el país.

“¡Faltaba cumbia… llegó Don Mauro!”, es el latiguillo que se mantiene desde los inicios.

El creador de la banda es Mauro Piñeyro, músico fundador de Ráfaga y también productor musical. Autor de infinidad de canciones exitosas que hoy recorren el mundo.

Mauro sabe de cumbia, de sus secretos y sentimientos; sabe de shows, de giras, de todo tipo de públicos.

Por eso, se lo escucha con mucho respeto.

Él creó Don Mauro con una idea definida y va cocinando cada etapa de la banda con distintos condimentos: un ritmo definido, buenos músicos, una voz potente y accesorios que suman sentimiento.

COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

-Don Mauro nació en 2016, con el registro de la marca- cuenta Mauro Piñeyro en su casa de Lanús.

En un rato, con simpleza y sencillez, fue desgranando la historia del grupo, un proyecto que nació en su corazón y al que se fueron sumando amigos y su propia familia, por lo que se transformó en un sueño colectivo.

-A partir del 2019 comencé con la idea firme de armar el producto –agrega- con canciones propias que había compuesto a lo largo de los años, para distintos artistas, y que por una cosa u otra nunca fueron grabadas.

-¿Cuál fue la idea general, a qué apuntabas?

-Al principio fue la búsqueda de la idea general. Trabajé mucho en la parte musical, me dediqué al sonido de la banda, indagando, hasta llegar a un sonido particular que me llenó. Y hasta pensé en la manera de presentar al grupo. Nació enseguida el latiguillo que seguimos usando: “Faltaba cumbia y llegó Don Mauro”.

-De entrada llamó la atención, también, el logo de la banda. Es muy particular. ¿También se te ocurrió a vos o participó alguien más en la idea?

-Aunque parezca loco lo que te voy a contar, todo surgió de un logo que vi de una banda de Estados Unidos. Era el de un gato, pero dibujado. Y ahí pensé en lo que después creamos. Yo tuve la idea de lo que quería, pero la realización fue de “Facu”, el más chiquito de mis hijos, que está estudiando caricatura. Le dije que quería algo con un señor mayor, con unos bigotes muy particulares. Y él inventó lo que es el logo de la banda.

-Decís que trabajaste mucho en la parte musical. ¿Cómo fue esa búsqueda? Es un proceso que, por lo general, se desconoce, aunque es fundamental en el nacimiento de una banda.

-Sí, es verdad. Por ahí es medio técnico todo, muy para los músicos. La gente lo que recibe es el producto terminado. Pero ya que preguntás, te cuento que trabajé con un bajo de cuatro cuerdas, un Fender Jazz bass, para darle el peso de la banda, porque no lleva bombo y quería que tenga ese sonido particular de la cumbia del 60-70, bien tradicional.

-A diferencia de lo actual, que tiene mucho de electrónico.

-La idea de la percusión siempre fue algo sencillo: timbal, conga y güiro. No estaba en mi mente meterle algo electrónico, ni bombo ni bongó.  El sonido de Don Mauro tiene algo de cumbia colombiana y algo de cumbia argentina. Lo que busqué fue que sonara lo más crudo posible.

-Sabemos que el proceso de grabación llevó su tiempo y que participó gente a la que valorás mucho.

-Así es. La grabación inicial fue con tremendos músicos de la movida tropical, que me entregaron todo su talento. Empecé con las congas, a cargo de Andrés Ángel. Le dije que este proyecto es algo sencillo, algo digerible, algo bailable. Le comenté que no lleva tumbado, (quizás, un falso tumbado) y le pedí que intercalara la cumbia colombiana con la argentina, cosa de tener algo lo más tradicional posible.

Después seguí con los timbales, que los grabó Alan Piñeyro, que es mi sobrino y mi ahijado.

El bajo lo grabó Alejandro Álvarez y yo me metí a trabajar en los teclados. Le di mucha importancia a los sonidos. Quería uno particular. Me dediqué mucho a eso, hasta que salió lo que buscaba. Aunque, por supuesto, uno sigue buscando en cada tema. Pero la esencia ya está.

Los trombones los grabó Marcelo Díaz, El Hormiga, muy conocido en el ambiente, y ya se empezó a notar el sonido crudo, el sonido simple, que le da mucho sabor a Don Mauro. La verdad que me sorprendió el sonido que se logró.

No tengo más que palabras de agradecimiento a estos enormes músicos y también para los Estudios Recordex, de Miguel Senini, lo mismo que a la colaboración prestada por Rubén López Riant.

-¿Y el cantante?

-No tenía cantante. Me decidí por Luciano Pelayes entre tres chicos a los que había hablado. Lucho tiene una voz particular, muy característica, no se parece a nadie en especial. En el fondo tiene como una voz folclórica moderna, por así decirlo. Me agradó para este estilo de cumbia que decidí hacer. La etapa final tuvo un enorme crecimiento. Cuando le metimos la voz de Lucho creo que se cerró un círculo y así nació definitivamente Don Mauro.

CON RITMO Y SENTIMIENTO

-¿Cómo fue la primera etapa?

-De mostrar y esperar las respuestas. Te cuento que ya recorrimos todo el país, con resultados muy buenos, muy positivos.

-Comentame del disco.

-Al principio salieron en promoción unos pocos temas. Primero, “Me enamoré”; luego, “Momentos” y “Te arrepentiste”.

-Cerca de fin de año se conoció un homenaje a Camilo Sesto.

-Sí. “Vivir así es morir de amor”. Y hace poco, también otro homenaje, en este caso a Los Manseros Santiagueños, con “Eterno amor”, que es un temazo, realmente muy emotivo. Es una versión que hicimos con mucho respeto y cariño. Y la verdad es que la gente lo recibió muy  pero muy bien.

De tu familia, no sólo participa “Facu” en el proyecto.

-Es verdad. Están todos enganchados con Don Mauro. En el video clip de “Me enamoré” participa Gabriela Bogado, bailarina del programa de TV  Pasión de Sábado, y también toda mi familia: mi mujer, mis tres hijos, mi nieto, algunos sobrinos y amigos. La filmación tuvo una enorme carga emotiva. Y ni que hablar del resultado. Te puedo asegurar que me conmuevo cada vez que lo veo.

-El 2019 fue el año del lanzamiento. ¿Qué esperás para el 2020?

-Mucho. Don Mauro está en permanente crecimiento. Cada vez más gente lo conoce y eso es lo importante. Es un momento difícil para la música y para cualquier emprendimiento, pero le tengo fe a lo que proyectamos. Sentimos que Don Mauro viene a ocupar un espacio.

-Trae la cumbia que mucha gente estaba extrañando.

-Esa es la idea. Una cumbia para bailar, con la tradición de la música colombiana y lo que le fue aportando la cumbia argentina. Tantos sonidos que están en nuestros corazones se volcaron en Don Mauro. Por suerte la gente se van enganchando cada vez más y eso es también una alegría enorme, para mí y para todos los que participan de una u otra manera en este lindo proyecto musical.