SUS PRIMEROS PASOS EN LA MÚSICA, LA ADMIRACIÓN POR CACHO TIRAO Y COMO SE DIO EL NACIMIENTO DE LOS DEL BOHÍO  

(SEGUNDA PARTE)

-Nací el 17 de enero de 1950. Mi primer barrio fue el que hoy se conoce como San Pantaleón; en la época en que yo estaba lo llamaban simplemente como el de “atrás del cementerio”. Estuve allí hasta los siete años, cuando mi viejo consiguió alquilar una casita detrás de la iglesia de Lourdes. Era un pasaje y, por esas cosas de la vida, se llama Denis. Lo más gracioso fue que mi “vieja” estuvo a punto de anotarme en la escuela Gregoria Pérez de Denis. Cuando yo tenía 10 años nos mudamos al barrio San Martín, de donde ya no me moví.

-A esa edad, cuando todos queremos ser jugadores de fútbol o músicos, en Santa Fe sonaba por todos lados la cumbia. Los primeros que conquistaron al país, en los 50, fueron Los Wawancó, pero el que realmente causó furor fue El Cuarteto Imperial. En Santa Fe, como en el resto del país, se multiplicaron los grupos formados con acordeón, timbaleta, tumbadora y un cantor que ejecutaba el güiro. Entonces nadie usaba el término “cumbia santafesina”, porque era la misma que la misma que la de los entrerrianos, mendocinos o bonaerenses. Hacíamos cumbia a secas, como otros tocaban rock o folclore.

-A los 15 ingresé como guitarrista de un conjunto que había formado Miguel Carranza. Lo llamó Los Cumbiambas. Cantaba César Galli, en el bajo estaba mi hermano Mario, Publio Gómez en timbaleta, Carranza en tumbadora y yo en la guitarra. Fue una linda época. Trabajamos mucho en todo el interior de Santa Fe y en Entre Ríos. Yo empecé a conocer los bailes a esa edad y ya no paré. Siempre arriba del escenario, nunca abajo. Toda mi vida toqué y admiro a los bailarines. ¡Pero yo no sé bailar!

-Era una época de oro. Había grandes bailes. En el 67 o 68, con mi hermano y el cantor decidimos abrirnos y armamos Los Tequilas. En la timbaleta estaba Carlos Pérez, en la tumbadora “El gato” Bustos y en el acordeón, un muchacho que venía del grupo Los Gavilanes: Marcos Camino.

 -En el 70 se me presenta la oportunidad de acompañar a un cantante muy famoso, Emil Villar, que hacía lo que se llamaba “moderno comercial”, onda Palito Ortega, y con él conocí muchos lugares del país. Fue otra linda época. Dos años intensos, en los que no estuve ajeno a lo que pasaba en Santa Fe, con muchísimos conjuntos que trabajaban con la cumbia, como Tropical Santa Fe, Santa Cecilia, Los Tropicanos, Diluvio Tropical y Los Barranquilleros, entre otros.

-En el 72 arranqué con un grupo que se llamaba Aleluya, pero un año después decidí largar todo porque ya trabajaba en la fábrica de llaves Baco. Era joven, soltero, tenía un buen sueldo y no quería arriesgar mi trabajo por andar de noche. En la misma fábrica estaba mi hermano Mario y él todos los días me hinchaba las pelotas con la cumbia. Yo me había cansado de todo porque la guitarra no tenía protagonismo en la cumbia. Discutíamos eso con mi hermano y le decía que yo quería hacer otra cosa. Y él me contestaba que estaba loco.

-En mi casa me gustaba sacar los temas de Roberto Grela, de Los Indios Tacunau y probar con los de Cacho Tirao. Por favor, que no se tome como un ataque de pedantería esto que digo. Soy un agradecido a todo lo que me dio esta música. Hablo de esto porque me lo preguntan. Yo tenía mis inquietudes y quería, en lo posible, modificar eso de que la cumbia sólo se podía tocar con acordeón. Por eso a través del tiempo he tenido muchos inconvenientes, porque lo que yo hacía no lo consideraban comercial.

-Mi hermano era más práctico, entendía la música de otra manera. El se encargaba de lo administrativo, de las ventas, y me decía que mis ideas estaban bárbaras, pero que nadie nos iba a dar un show. Pero un día lo convencí y comenzamos con los ensayos. Yo ya tenía en mente el nombre: “Los del Bohío”, pero otra vez encontré resistencias. La verdad, no le gustaba a nadie. Entonces le pusimos El Cuartetazo, un nombre que no tenía nada que ver con lo que se estaba escuchando en Córdoba porque yo no tenía idea de aquello. La banda estaba formada por mi hermano, yo, Ramón Muñoz en timbaleta y el cantor era Víctor “El Ratón” Duarte (fotos).

(CONTINUARÁ)