Darío, El Inimitable, lleva más noches sobre la espalda, desde cuando la cumbia no había alcanzado las grandes luminarias. Estuvo entre los primeros que se sumaron a la gran explosión de los 90 de la década pasada, con el Grupo Angora, y los jóvenes le valoran esa trayectoria.

Leo Lacroix también recorrió mucha ruta y se subió a muchos escenarios porque arrancó de niño, como Rikilín, apodo que le puso su padrino artístico Ricki Maravilla. Luego, ya adolescente, se volcó de lleno a la guaracha, en la que sigue como la voz inconfundible de El Súper Quinteto.

Si tendrán anécdotas para recordar cada vez que se encuentran.