Agustín Casanova, Agus, el cantante de Márama, reconoce que cuando le ofrecieron cantar cumbia dudó un poco porque no era lo que él venía haciendo.

Se había presentado en un concurso de canto organizado en Montevideo y de 1200 jóvenes quedó entre los primeros, aunque finalmente perdió (estuvo entre los cuatro finalistas). Se desanimó un poco al principio y siguió ayudando a su padre en el taller de electrónica automotríz y a su madre en el salón de fiestas familiar.

Le gustaban las baladas de Ricky Martin y Sin Banderas, entre otros artistas latinos, y dudó cuando Fernando Vázquez, vocalista y creador de Rombái, lo contactó y le habló de un proyecto que tenía en la cabeza. No rechazaba la cumbia, pero tampoco lo volvía loco. Pensaba que estaba bien para divertirse y pasarla bien, pero no se veía en el género.

Pero fue al estudio a escuchar lo que Fernando le propondría. Era principios del 2015. Rombái ya estaba lanzado en las redes sociales y venía bien. Márama (“Luz de luna”, en idioma maorí) seguiría el mismo perfil, más enfocado a la difusión por Internet, bien casero.

Fernando Vázquez convenció rápidamente a Agustín con la propuesta.

-Estaba la música y faltaba la voz. Me gustó de entrada. Me enganché. Grabamos y salimos a las redes sociales. Con Fernando hacíamos todo, hasta los primeros videos- cuenta hoy Agustín, que con 21 años todavía tiene voz aniñada. Se transforma únicamente cuando sube al escenario y enfrenta a las multitudes.

*La nota completa, en la edición impresa de la revista.