MAURO PIÑEYRO, PRODUCTOR DE LA BANDA, CONTÓ COMO SE FUE FORJANDO EL ESTILO, QUE SE DISFRUTA BAILANDO

(TERCERA PARTE DE LA NOTA PUBLICADA EN MDT 151)

-Decís que trabajaste mucho en la parte musical. ¿Cómo fue esa búsqueda? Es un proceso que, por lo general, se desconoce, aunque es fundamental en el nacimiento de una banda- le preguntamos a Mauro Piñeyro, para conocer más sobre Don Mauro.

Don Mauro es la tapa y la nota principal de MDT 151, el primer número de la revista en este 2020.

 -Sí, es verdad –respondió-. Por ahí es medio técnico todo, muy para los músicos. La gente lo que recibe es el producto terminado. Pero ya que preguntás, te cuento que trabajé con un bajo de cuatro cuerdas, un Fender Jazz bass, para darle el peso de la banda, porque no lleva bombo y quería que tenga ese sonido particular de la cumbia del 60-70, bien tradicional.

-A diferencia de lo actual, que tiene mucho de electrónico.

-La idea de la percusión siempre fue algo sencillo: timbal, conga y güiro. No estaba en mi mente meterle algo electrónico, ni bombo ni bongó.  El sonido de Don Mauro tiene algo de cumbia colombiana y algo de cumbia argentina. Lo que busqué fue que sonara lo más crudo posible.

-Sabemos que el proceso de grabación llevó su tiempo y que participó gente a la que valorás mucho.

-Así es. La grabación inicial fue con tremendos músicos de la movida tropical, que me entregaron todo su talento. Empecé con las congas, a cargo de Andrés Ángel. Le dije que este proyecto es algo sencillo, algo digerible, algo bailable. Le comenté que no lleva tumbado, (quizás, un falso tumbado) y le pedí que intercalara la cumbia colombiana con la argentina, cosa de tener algo lo más tradicional posible.

Después seguí con los timbales, que los grabó Alan Piñeyro, que es mi sobrino y mi ahijado.

El bajo lo grabó Alejandro Álvarez y yo me metí a trabajar en los teclados. Le di mucha importancia a los sonidos. Quería uno particular. Me dediqué mucho a eso, hasta que salió lo que buscaba. Aunque, por supuesto, uno sigue buscando en cada tema. Pero la esencia ya está.

Los trombones los grabó Marcelo Díaz, El Hormiga, muy conocido en el ambiente, y ya se empezó a notar el sonido crudo, el sonido simple, que le da mucho sabor a Don Mauro. La verdad que me sorprendió el sonido que se logró.

No tengo más que palabras de agradecimiento a estos enormes músicos y también para los Estudios Recordex, de Miguel Senini, lo mismo que a la colaboración prestada por Rubén López Riant.

(CONTINUARÁ)