En un baile en Jujuy, Oscar Belondi vistió el traje del Diablo de Humahuaca, el rey del carnaval, el que todo lo transforma para que las tristezas se vuelvan alegría, la quietud en movimiento y la soledad permita el paso del amor y la amistad.
El ropaje del Diablo de Humahuaca fue nada más que un tributo a las tradiciones, porque sin la vestimenta, igualmente Oscar es desde hace años una de las máximas figuras en el noroeste argentino. Con La Repandilla llena estadios y todo tipo de reuniones en cualquier mes. Y ni que hablar en carnavales.
Con La Repandilla, Belondi fue uno de los protagonistas fiesteros de estos meses. Enero lo terminó con dos semanas en Bolivia, luego pasó a Chaco y, de allí, a los pre carnavales de Tucumán y Santiago del Estero. Luego subió a Salta y Jujuy para carnavalear a la manera del noroeste argentino, con multitudes que rinden culto a los dioses de la alegría, del baile, de la amistad y el amor, en una simbiosis muy particular entre las tradiciones europeas y las incaicas.
(Una parte de la nota publicada en MDT 141, que encontrás en los puestos de diarios y revistas)