EN JULIO 2016, EL CANTANTE LE CONTÓ A MDT SU EXPERIENCIA EN LA PELÍCULA Y TAMBIÉN DE CUANDO VIO A GILDA EN VIVO

Exactamente cuatro años atrás (en julio 2016, edición 111 de la revista) publicamos una nota con Sebastián Mendoza en la que contó vivencias y anécdotas tras la filmación de la película sobre la vida de Gilda.

En tiempos de cuarentena, cuando muchos cumplieron con la asignatura pendiente de ver por primera vez la película y otros, con más tiempo a favor, la vieron de nuevo, publicamos una parte de aquella entrevista al cantante:

– “La participación en la película es algo que me llegó sin buscarlo, como la mayoría de las cosas que me pasan en mi carrera. “Mosquito”, que es el baterista de nuestra banda, se presentó a un casting, conoció a la directora de la película, Lorena Muñoz, le contó que tocaba conmigo, le preguntaron si había manera de contactarme para ver si me interesaría participar y así se dio. Dije que sí y de un momento a otro me encontré grabando escenas para una película del cine nacional, con Natalia Oreiro (foto), con Roly Serrano…

-La verdad es que la experiencia personal fue muy buena, a mí me gusta mucho el cine, me gustan las películas y vivirlo desde adentro fue una experiencia totalmente distinta a lo que nosotros estamos acostumbrados: el rodaje, como se prepara todo, los horarios, se grababan jornadas de 12 y hasta 14 horas, de noche, de 6 de la tarde a 6 de la mañana, una experiencia buenísima. No me lo esperaba y lo disfruté, todo muy raro porque no soy muy amante de la exposición masiva: por ejemplo, no me vuelve loco la televisión ni me gusta tanto, pero en esto me animé y dije, bueno, vamos a darle para adelante.

-Tuve la posibilidad de conocer a los músicos originales de Gilda: a Edwin Manrique, a Manuel Vázquez, a Jordan Otero, al hijo de Raúl Otero Larrosa, que murió en el accidente. A Danny de la Cruz ya lo conocía por haber tocado juntos; conocer a Natalia, admirar además su forma de ser como persona; tuve la posibilidad de conocer a Ricardo Mollo, un ídolo de la guitarra para mí, y la verdad es que fueron cosas re lindas las que vivimos, junto con mi amigo y compañero Cristian “Mosquito” Bonano. La pasamos muy bien, en un clima siempre ameno.

-Yo era chico cuando Gilda cantaba y tuve la posibilidad de verla en “Galáctica”, el baile de la Rotonda de LLavallol. Hay un video en internet donde yo me veo ahí en la tribuna. No solía ir a bailar mucho porque era chico, pero fue todo un acontecimiento poder ver a Gilda. Esa noche tocó Sombras con Agostini, yo nunca había ido a ver al grupo y esa presentación fue toda una revolución en el barrio, quedó gente afuera en Galáctica. Además de Sombras tocaron en vivo Gilda y Peluche. La primera que tocó fue Gilda y ¡explotó mal!, reventó todo. La verdad que sonaba espectacular. Me pasó lo mismo con Rodrigo cuando lo fui a ver a Maracaná de Burzaco, yo no soy muy amante del cuarteto en sí, y ni siquiera de la música de Gilda en aquel momento, después la fui descubriendo un poco más. Pero eran artistas con un magnetismo especial, sentía en ese momento que no podía dejar de mirarlos, me atraparon.

-Aquella noche de Galáctica fui a ver a Sombras y terminé descubriendo a una artista como Gilda, que tenía un magnetismo imparable, algo especial, una energía, un carisma, no sé cómo llamarlo. Son artistas con un plus. Por suerte tuve en esa oportunidad la posibilidad de verla en el mejor momento, rompiendo todo, sonando de la puta madre… Después, de grande, fui descubriendo un poco más su obra y cómo era su vida. Todos sabemos que tras su muerte mucha gente la fue descubriendo y empezó a consumir sus canciones, sus discos. La noticia de su accidente trascendió muchísimo, yo creo que si no hubiese tenido esa mala fortuna hoy estaríamos hablando seguramente de un tremendo clásico de la música popular.

-Yo soy en la película el que interpreta al bajista Gustavo Babini, fallecido en el accidente. Las historias de los muchachos originales son atrapantes, lo que iban contando, detalles de cómo fue el accidente, qué hicieron en el momento, la noche anterior, lo que hablaron con ella, los proyectos que tenían. Hubo una charla, antes de empezar a filmar, y la gente de producción hablaba de los huevos que tienen que poner los cantantes de este palo. Yo me sentía identificado porque salgo, junto a mi gente, todos los fines de semana a arriesgarme, andamos a 200 mil por hora para poder llegar a todos lados, pero lo que a uno lo impulsa a hacerlo es pensar en su familia, en hacer un esfuerzo extra humano para llevar el pan a tu casa. Hablábamos de que eso fue lo que le pasó a Gilda como mujer, al meterse en esa vorágine… Y coincidíamos que la fuerza la sacaba de lo que quería hacer por sus hijos. Esas fueron las cosas más fuertes que me dejó la película”.

Un recuerdo enorme de Sebastián Mendoza que MDT quiso volver a compartir.