Fue el abrazo de dos “fachas”. A Daniel Lezica lo llamaron siempre así y a su tocayo Agostini también suelen regalarle ese apelativo lunfardesco que hace mención a la elegancia.

Ambos cantantes, románticos por naturaleza, solían cruzarse en boliches y en medios de comunicación. Los dos son muy expansivos y cariñosos y abrazos como éste se daban bastante seguido antes del Covid 19, que vino a modificar todos nuestros hábitos.