La movida tropical se vio sacudida con la muerte de Cacho Castaña; los artistas expresaron su dolor a través de las redes sociales

Cacho Castaña falleció hoy a los 77 años y toda La Argentina se entristeció por esta noticia, porque el cantante popular se movió con naturalidad en distintos géneros y fue reconocido por artistas de otras disciplinas, deportistas y políticos.

Falleció tras una larga enfermedad ocasionada por su hábito de fumador. Varias veces estuvo internado en grave estado y lograba salir, tras lo cual bromeaba con esa situación. Pero esta vez su cuerpo castigado no soportó una nueva internación y falleció hoy en el Sanatorio De los Arcos.

Sus restos son velados en la legislatura porteña, por decisión de su amigo Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y hasta el propio presidente de la nación, Mauricio Macri, pasó a despedir los restos del cantautor.

Cacho se va también con su fama de galán. Sus romances llenaron páginas de revistas. Desde Diana María, Silvia Peyrou, Jorgelina Aranda, Selva Mayo y muchas otras, hasta Mónica Gonzaga y Susana Giménez, quien hoy lo despidió con un dolido mensaje.

“Café la humedad” es ya un emblema del tango y de la Ciudad de Buenos Aires, lo mismo que “Garganta con arena”, “La Gata Varela” o “Tita de Buenos Aires”. “Para vivir un gran amor” lo ayudó a ganar un Premio Gardel y es también un himno de la música popular argentina.

Pero Cacho no sólo cultivó el tango. Se atrevió y tuvo éxito con temas que compuso para todos los ritmos. Se sentía básicamente un artista popular y siempre fue desprejuiciado en ese sentido. Nunca se puso fronteras para volcar sus inquietudes musicales.

Y junto a temas que quedarán en la historia del tango, por su calidad poética, también generó muchas canciones bien populares, bien bailables, que se cantan en todos los ámbitos festivos y en las canchas.

“Lo llaman el matador”, “La vuelta del matador”, “La reina de la bailanta”, “Quieren matar al ladrón”, “Si te agarro con otro te mato” o “Cara de tramposo” son éxitos indiscutibles que también fueron grabados por infinidad de artistas y hasta se cantan en otros países y en distintos idiomas.

Ya en la décadas del 80 y del 90, Cacho tuvo relación abierta con artistas y empresarios de la movida tropical. Eran frecuentes sus shows en los bailes populares y desde entonces anudó amistades con el ambiente.

Hasta intentó convertirse en empresario de baile y montó una carpa en Carlos Paz, donde programó a algunos amigos, pero no tuvo suerte.

La Mona Jiménez contó hoy que pertenecían a la misma compañía y que supo entablar una gran amistad con Cacho, de largas charlas, comidas y anécdotas. Muchos cuarteteros grabaron sus temas. Hace poco, Ale Ceberio dio a conocer su versión de  “Setiembre del 88” y recibió un mensaje de agradecimiento del propio Cacho Castaña. Así era él y se lo reconocían todos.

Gastón Angrisani conoció a Cacho en su época de Los Moykanos y contaba que desde entonces él le decía sobrino, aunque no lo era, y le daba consejos musicales y sobre la vida.

Cuando dio un concierto en el Teatro Colón (ya muy enfermo) convocó a Gladys, Rocío Quirós, Daniel Agostini y Ariel Puchetta, junto a otros grandes artistas populares.

Cacho frecuentaba distintos ambientes, tenía amigos en todos los ámbitos, dejó grandes canciones populares y por eso hoy muchos lo lloran (como el animador Marcelo Tinelli).

Se fue un “Cacho de Buenos Aires”. Queda un “Cacho grande”  de la cultura popular del país.