«No le puedo pedir más», reconoce el cantante y productor, que disfruta del éxito con La Repandilla y su empresa

«Caro, pero el mejor», decía una publicidad muy conocida décadas atrás. Más precisamente, cuando Oscar Belondi era chiquito.

Esa publicidad, que todos repetían por inercia, de tanto escucharla, marcó su vida.

¿De qué manera? Lo recordó en la nota que le hicimos para la edición 147 de la revista.

En una parte se lee:

-Recordanos, Oscar, por qué le pusiste Parulo a tu productora.

-Así me dicen desde chiquito. No sé si te acordás que había una publicidad de Grundig, caro pero el mejor, y se decía que no era ninguna marca Pirulo. Después, había un pochoclero amigo en el barrio, que se llamaba Pirulo. Y yo no decía Pirulo, sino Parulo. Me cargaban por eso y fue quedando. Mi familia y la  gente del barrio me llamaban así. Los amigos de siempre no me dicen Oscar. Para ellos soy Parulo. Pasaron los años y prácticamente todos me dicen Oscar, pero los amigos de siempre no. Ellos me siguen llamando como antes. Y me acuerdo que mi abuela, de parte de mi papá, me decía Polulo, jaja, pero ese apodo no quedó porque era la única que me decía así.

-Parulo ya creció. En todos los sentidos.

-Sí, ¡Y no es ninguna marca Pirulo!, jajaja

-Es un sueño cumplido, ¿no? Y sigue creciendo.

-No le puedo pedir más a la vida. Estoy muy feliz con lo que me toca. Estoy muy agradecido. Aunque por momentos duele que lo lindo de la música se haya tornado un negocio y perdió un poco de esa frescura que era tratar de hacer música por la música en sí. Momentos mágicos que disfruto cuando me junto con amigos solo para tocar y si no nos acordamos de algún tema igual disfrutamos del momento. Eso se da muy de vez en cuando, pero en definitiva lo llevo bien adentro.