Oscar Belondi no sólo es el líder de La Repandilla.

Parulo, su oficina de producciones, discográfica y de ventas, es una empresa que gira alrededor de él. Sabe que es amado y cuestionado casi a la par. Y no le importa. Es un referente indiscutible de la movida tropical. Un creador, innovador, generador de puentes para que los artistas lleguen directo a la gente.

Hoy le reconocen el éxito de su trabajo hasta quienes lo trataban de loco, de Quijote luchador contra molinos de viento. Y ni que hablar de los fans, que se tatúan su nombre, sus letras o de La Repandilla, como muestra incondicional de cariño. La pasión en la piel.

-¿Por qué demorás tanto con el nuevo disco?- le preguntamos, luego de agradecerle que por MDT se haya acercado por unas horas al centro de Buenos Aires, lo que no le gusta para nada. Su hábitat son La Matanza (donde tiene sus oficinas) y las rutas de América.

-Porque me dedico a todo. Cuando tengo una idea o algo por el estilo la grabo en el teléfono o en un grabadorcito. Y en el momento de entrar al estudio ya estoy estresado. Termino esquivando la grabación porque tengo muchas cosas para resolver.

-¿Cuánto hace que salió el anterior?

-Hace tres años más o menos. Fue el que incluyó un tema con Dalila y otro con Antonio Ríos. Se llamó “La ciudad de los vivos”.

-Eso sí, cada tanto presentás algunos temas sueltos.

-Me dan un poco de oxigeno hasta que salga el nuevo disco. Más que nada son canciones que me gustan y me permiten ir estirando la grabación. Igual, hay algo que también tengo en cuenta. Mi disco lleva tres años, pero hay lugares donde todavía no lo conocen completo, porque yo no hago tele. Y mi material lo voy llevando yo mismo a cada pueblo, a cada radio de la zona, a cada baile. Hasta que no me recorro todo el país no llega el material. Sólo en esas provincias donde somos muy fuertes empezamos a hacer sonar también los temas nuevos.

*La nota completa la encontrás en la edición impresa.

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