Cantando y bailando. Así fue la despedida a Marcelo “El Chino” González. Con su voz sonando a pleno con los grandes éxitos de La Nueva Luna en cada casa, en cada radio de la movida tropical, en los bares y boliches, en las fiestas de Navidad y Año Nuevo… y en su velatorio.

Fue el mejor tributo de quienes lo siguieron en cada baile y los que fueron a cada recital en un teatro, en Ferro, Obras o en el Luna Park. Cantar y bailar con su voz, como lo hicieron desde que La Nueva Luna explotó y se hizo conocido en todo el país.

Y seguramente eso le habría gustado más al “Chino”, porque su vida fue música. Primero en las bandas de barrio, donde comenzó a mostrar lo que aprendía en su humilde casa de Villa Corina, atrás del cementerio del partido bonaerense de Avellaneda. Después en Siete Lunas, que le permitió empezar a conocer de qué se trata el éxito.

En esta edición de MDT contamos cómo fueron los últimos momentos del Chino y comenzamos a repasar su vida en textos y fotos, que continuará en el próximo número. Esta es una edición especial, marcada por la desaparición de una de las figuras más emblemáticas de la movida tropical argentina, que fue tapa de nuestra revista en siete oportunidades.

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