Es el primer hijo del desaparecido cantante de La Nueva Luna, siempre estuvo vinculado a la música a pesar que a su padre no le gustaba, y en estos meses se comprometió con un legado. Gabriel González reconoce que la mochila recibida es muy pesada, pero se siente con espaldas para soportarla. No le está yendo mal. Los “lunáticos” lo reciben bien, está recorriendo provincias, se vienen giras hasta por Bolivia y, el 11 de agosto, un recital en el teatro Astros, a metros del obelisco porteño.

-Luego de lo que pasó con mi viejo, los “lunáticos” organizaron un evento el 12 de febrero. Busqué un grupo de amigos y fuimos a tocar. Mi tío Hugo, hermano de papá, que es el dueño del nombre La Nueva Luna desde el 2004, me vio tocando con la banda en el homenaje y después me llamó para una reunión con mi abuelo y me pidieron que los represente como familia, con La Nueva Luna, como le hubiese gustado a él, para que el nombre no desaparezca, le dijo Gabriel a MDT, en el inicio de una extensa nota donde contó su historia y sus sueños.

*La nota completa la encontrás en MDT 134.

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