La movida tropical argentina está más vigente que nunca. Los festejos por la llegada de la primavera le dieron el marco exacto a esta afirmación, porque en todas las celebraciones estuvo presente el género, en todos los ámbitos, en cada región del país. En el fin del mundo y en el límite norte, junto a la cordillera y en el centro del país.
Todos los géneros de la movida, los artistas que siguen enamorando a las generaciones y los jóvenes que, a pura inventiva, enfrentan a los ritmos que llegan de todos lados, haciendo honor a los pioneros. Porque hoy el reggaetón y el trap suena más lindo con cumbia base, los ritmos populares mexicanos son más bailables con pianito, cumbia villera, trompetas y fusión con lo colombiano; porque la cumbia norteña está más vigente que nunca y los éxitos de la salsa, del vallenato o del pop parecen más románticos con nuestras voces (masculina y femenina) y con el acordeón de la cumbia santafesina marcando la cadencia. Y el cuarteto ya no es sólo de Córdoba y en Córdoba ya no se escucha sólo cuarteto, porque la cumbia entró con fuerza y se expande.
La movida tropical estuvo presente en los grandes festivales por la llegada de la primavera, en cada baile popular y en las discos a las que van los jóvenes de los sectores acomodados económicamente. Porque esto último es otro fenómeno que se extendió. Ya no hay sector social que rechace a la cumbia. Todo lo contrario. Ya es de todos los argentinos porque los pibes sin plata o con plata la bailan en cada reunión del país.
Los grupos van a la televisión como si nada. Los programas no tienen sal ni dulzura si no hay cumbia. Y las bandas se desparraman por América.
Las crisis económicas recurrentes del país arrasaron con los bailes que se multiplicaban décadas atrás, pero las productoras y las bandas no se quedaron en el lamento.
Con sus versiones de lo que les gusta de afuera y con sus temas propios, la movida tropical sigue dando pelea y, día a día, suma seguidores. Aquí y en el exterior.
Y eso, por supuesto, llena de orgullo a los pioneros que la pelearon en épocas de prejuicios y es una motivación para los jóvenes que se contagiaron de los gustos de sus padres y, con nuevas miradas y el oído abierto, llevan adelante la orgullosa pasión por la cumbia argentina.

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