Gabriel González recibe de la gente, cada fin de semana, el impulso necesario para continuar con el legado de su padre, Marcelo, simplemente El Chino de La Nueva Luna, como se lo conoció.

Además, va sumando adhesiones entre músicos que alguna vez pasaron por La Nueva Luna. El último de ellos, el histórico Sebastián Toledo, que estuvo con El Chino y Ramón “El Mago” Benítez  (hoy con su propia banda) desde el primer disco.

Junto a Gabriel González ya están también Cristian Toledo, hermano de Sebastián, Walter Ponce y Ángel “El Negro” Guien.

¿Cuál es la historia de ellos con La Nueva Luna, cuáles son las sensaciones de los cuatro por todo lo que vivieron con El Chino, qué sienten hoy junto a Gabriel González y cómo describen la reacción del público cuando se presenta la banda? De eso hablaron con MDT:

 

SEBASTIÁN TOLEDO

-Mis comienzos fueron en 1995 y estuve en La Nueva Luna hasta el 2017, cuando El Chino falleció. Mis recuerdos están vinculados con toda la trayectoria del grupo. Fue parte de mi vida. Fuimos creciendo como músicos. Uno de los orgullos mayores que tengo es haber grabado todos los discos de La Nueva Luna, junto al Mago y al Chino. También, haber tocado en todos los Luna Park y en todos los Gran Rex, por citar los sitios más importantes. Estuve en toda la historia de La Nueva con El Chino y ese es el sentimiento mayor que tengo. Ahora inicié una nueva etapa, que comencé el 24 de octubre del 2018, junto a la voz del hijo del Chino, Gabriel González, y hoy tengo la posibilidad de acompañar a su hijo en la banda. La recepción de la gente es la misma que nos brindaba cuando cantaba El Chino, de la gente que siempre nos apoyó. Así lo siento yo en este inicio.

 

CRISTIAN TOLEDO

-Yo entré a La Nueva Luna a principios del 96, antes de que salga el segundo disco, La Fuerza Joven. Y dejé de tocar con el grupo a principios del 2012. Yo no era un conguero, me hice en La Nueva. En otros grupos, de barrio, tocaba el timbal y a veces el bajo. En La Nueva empecé con el bongó y después pasé a la conga, donde me quedé hasta que me fui. Lo que viví en aquella etapa no lo olvido más. Hoy lo que veo es que la gente respeta mucho a la banda que estamos formando. Seba, mi hermano, Walter y Ángel, que tuvimos un tiempo con El Chino, sabemos cuál es el sentimiento de La Nueva y se nota que la gente se copa  y cuando se presenta Gaby, sienten el respeto de que ese hijo esté levantando la bandera de su padre. Entiendo que La Nueva Luna quedó en el pasado, no hay una Nueva Luna original. Lo que hacemos es un tributo al Chino, más que nada. Para nosotros es volver a recordar los temas que tocamos tantas veces, pero también las que grabamos, porque no fueron muchos los que pasaron por los estudios de grabación con El Chino. Yo estuve como siete años alejado de la música. No quise tocar con nadie más.  Ahora retomé porque siento que se está haciendo algo lindo. Y es una alegría enorme volver a tocar con mi hermano, que estuvo desde el primer demo de La Nueva Luna y hasta el último disco. El único timbal que se escucha en todas las grabaciones es el de él. Para mí es una alegría que él se haya sumado a esta etapa con Gaby,  primero porque es mi hermano y siempre me gustó compartir una banda con él, ya que desde chico jugábamos a ser músicos. Dios nos permitió tocar juntos con El Chino y es un orgullo estar ahora con el hijo del Chino, y manteniendo la base de La Nueva, que es la percusión y sigue estando intacta. Por La Nueva Luna, como bien saben todos, pasaron muchos músicos, pero no todos grababan. Pocos saben que quienes grabábamos éramos pocos. Con Gaby mantenemos la misma base de percusión que hacía sonar a La Nueva y eso es lo que ahora comprueba la gente.

WALTER PONCE

-Llegué a La Nueva Luna en setiembre del 2000 para cumplir la suplencia en el teclado de Dany de la Cruz, que por temas personales tuvo que viajar a Perú. Lo  tenía que cubrir por solo 3 meses, pero cuando Dany regresó, por una decisión de Marcelo “Chino” González  me quedé como primer teclado hasta comienzos del 2012. Para mí fue una experiencia muy linda desde que arranqué,  de poder haber compartido escenario con tan buenos músicos que se encontraban en esa formación. Haber estado con el Chino fue un aprendizaje constante, a la hora de armar las canciones, salir los fines de semanas para cada presentación, ensayar para los eventos importantes, como Luna Park, Gran Rex, Estadio Obras, Estadio Ferro; una experiencia que llevo en mi corazón y en mi mente. Esta nueva etapa con Gabriel González para mi es muy linda también y voy tratando de poner lo mejor de mí como músico y persona, intentando  compartir la experiencia con su papa y todo lo bueno que nos dejó el Chino. Estamos armando lo que va a ser el disco lanzamiento para fin de año con canciones nuevas y con invitados que generosamente aceptaron grabar con la banda.  En cuanto al recibimiento del público, la verdad es que nos sorprende día a día lo bien que nos hacen sentir y como nos tratan. Nosotros intentamos devolverles musicalmente ese cariño, con respeto, con las canciones que cantaban con el Chino.

 

ANGEL “NEGRO”  GUIEN

 

-Trabajé como bajista de La Nueva Luna desde fines del 2012 hasta abril del 2017. Cuando empecé con el grupo me sentía en el cielo. Fue impresionante todo lo que viví y la oportunidad fue magnífica. Y fue tal el cariño que le agarré al grupo que cuando me fui, ya no toqué más en ningún lado. De esta formación, fui uno de los primeros. Gabriel González me llamó y decidimos armar la banda, antes de febrero de este año. Le dije que sí por el padre, porque siento que esto es un homenaje al Chino. Y hoy no estoy arrepentido. Todo lo contrario. La banda está sonando muy bien. Me siento orgulloso de lo que se consiguió y la gente responde en forma maravillosa. No pensé que iba a ser así. Por eso me siento muy bien, muy feliz. Y me parece que a Gaby y a todos mis compañeros les pasa lo mismo.

*Esta nota se publicó en la edición 138, noviembre 2018.

 

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